Hace como 300 años, un dude francés pensó que era muy ególatra llamarle "Rey Sol" a Luis XIV. Era un bro con título de realeza y toda la onda fifí. Sin embargo, no le latía que el rey siempre le decía a los demás que si estaban con la 4T o contra ella, o frases como "Macuspana soy yo". Después de harto filosofar, su principal aportación a la democracia y la ciencia política del siglo XVIII en adelante: la separación de poderes.

Después de tres siglos de experimentar con pesos y contrapesos, y acotar el poder en personajes individuales, México da un paso hacia atrás. La analogía de los cangrejos ya ni la voy a decir, está más quemada que los hot cakes de la Aunt Jemina (R.I.P.), y además los cangrejos son animales bien lindos. Pero sin darle vueltas al asunto y con el pretexto de la pandemia, el viernes pasado, la jefa de Gobierno aprovechó para hacerle al presupuesto de la Ciudad, lo que Michael Jackson a Macaulay Culkin cuando lo invitaba a Neverland.  

El pasado viernes se convocó una sesión extraordinaria en el Congreso de la Ciudad para otorgarle a la jefa de Gobierno facultades suprapoderosas con el objetivo que utilice el presupuesto de la ciudad a su antojo, siempre y cuando haya una emergencia sanitaria o desastre natural de por medio. Es obvio que ante una situación como la que vivimos requiere cambios en el gasto. También es evidente que necesitamos agilizar el ejercicio de los recursos y priorizar acciones en función de la reducción de los ingresos; sin embargo, hay formas de hacerlo sin pisotear la vida democrática de la capital.

Por puro morbo, vamos a desmenuzar la propuesta. Lo clásico: si es necesaria la modificación, quién tiene razón, quién no entendió, ganadores, perdedores, y lo que va a pasar.  


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¿Es necesaria la modificación? Nah. La Ley de Austeridad, Transparencia en Remuneraciones, Prestaciones y Ejercicio de los Recursos de la Ciudad ya prevé que en caso que los ingresos caigan en más de 5%, la Jefatura de Gobierno debe enviar una propuesta de modificación del presupuesto al Congreso y este tendrá 10 días para poder votar la propuesta. En el caso más extremo, la propuesta debería reducir los días de respuesta del Congreso, pero no la modificación del camino presupuestal.

En el deber ser, la jefa de Gobierno ya debería saber a quién le propone quitar, en dónde se lo piensa gastar y enviar el documento al Congreso para urgir su aprobación. Lo que esta iniciativa evita, es precisamente transparentar los cables del presupuesto de la ciudad, para hacerlo en las catacumbas del oscurantismo de la Secretaría de Administración y Finanzas de la Ciudad. 

¿Quién tiene razón? La tiene la oposición a la iniciativa. Actualmente la Constitución de la Ciudad faculta exclusivamente al Congreso para poder realizar reducciones presupuestarias cuando la situación lo requiera.

¿Quién gana? El centralismo de la jefa de Gobierno. La izquierda lloró por décadas que a la ciudad no se le daba un trato justo frente la Federación. Hoy, ellos mismos están replicando de lo que se quejaban en las alcaldías, que tampoco tienen facultades plenas municipales. Al poder reducir el presupuesto y aumentar en otros rubros de manera discrecional, Claudia Sheinbaum posee cualidades para poder asfixiar presupuestalmente a las alcaldías y demás potenciales adversarios políticos.

Asimismo, esta medida carece de controles, ya que no especifica qué se entiende por desastre natural o emergencia sanitaria, ni quién debe detonar la declaratoria, ni de cuánto tiempo dispone la Jefatura de Gobierno para el estado de excepción. Supongamos un temblor como el de 2017, todavía seguimos con la reconstrucción de la Ciudad, ¿el estado de excepción se mantendría? O qué tal si nos cambian a semáforo verde, ¿cuándo se suspenderían las facultades turboastropoderosas de Sheinbaum?


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Por último, la medida tampoco establece prioridades de gasto. En ningún lugar de la reforma establece que si hay emergencia sanitaria, los criterios de gasto deben ser preponderantemente tendientes a este rubro. Bien la jefa de Gobierno podría financiar despensas con los recursos de las alcaldías, y sería legal. El horror.    

¿A quién pisoteamos? Uff, fácil...a los mismos diputados que votaron a favor de la propuesta. El dolor es auto infringido. Como diría Thom Yorke en Just: te lo haces a ti mismo, y eso es lo que verdaderamente duele. Ex alcaldes de izquierda, profesores de derecho de la UNAM y una larga lista de supuestos constitucionalistas federalistas tuvieron que hacer nudo en la tripa, para que Doña Clau no les hiciera un nudo en lugares más dolorosos. Pierde la ciudad, pierde la democracia, pierde el equilibrio de fuerzas. El peligro es que esto sea un territorio fértil para el autoritarismo.

¿Qué sigue? Pataleo de los partidos de oposición, controversias y acciones de inconstitucionalidad, pero nuevamente...nada. Absolutamente nada. Estos son de los temas que los ciudadanos comunes y corrientes catalogan de grilla, lucha de poder y política de partido. Nada más fuera de lo real. Tal vez no suceda mucho en el corto plazo. Claudia Sheinbaum podrá gastar a su antojo. Eso no mata a nadie. Pero paso a paso, la 4T continúa mermando la vida democrática del país. Ayer fue el Congreso de la Ciudad. Mañana tal vez sea el INE o el INAI, o la Conapred, o el INEGI. Para los supuestos transformadores, cualquier contrapeso, por mínimo que sea, no debe ser debatido, sino debilitado y de ser posible, eliminado.

México se encuentra polarizado. No hay duda. A diario hay debates en arena nacional, en las redes sociales, en la sobremesa en videollamada con la familia y amigos. Sin embargo, no hay fondo en la discusión. Como engañabobos profesionales, AMLO, Sheinbaum & Co., han aprovechado con gran talento, las profundas lagunas de conocimiento básico que le agradecemos a Elba Esther para confundir a todos, incluso con lo más básico del concepto. ¿Liberales vs conservadores? ¿El presidente se auto asume liberal, y combate el neoliberalismo? ¿El presidente se auto asume liberal y busca centralizar la toma de decisiones? Es contradictorio de origen.

Mientras mordemos el anzuelo y debatimos sobre rifas de aviones, mamás de narcotraficantes besadas y demás parafernalia, poco a poco el ejecutivo manosea cada vez más la autonomía de los demás poderes y lapida las endebles instituciones democráticas que tenemos. Alguien explíqueles que hay que remar para el otro lado...