El gobierno de Morena le ha entregado el mando al crimen organizado y hoy, nuestro país atraviesa una grave crisis de inseguridad.

El Presidente López Obrador le sigue echando la culpa a los Gobiernos pasados, por ejemplo, el de Felipe Calderón, a quien por cierto, López Obrador ya rebasó en número de muertes violentas en solo 3 años y medio de Gobierno y no propone una estrategia para darle paz y seguridad al pueblo de México.

Ante estos hechos, el canciller dijo que “estamos en el estándar, no hay nada nuevo”. Normalizar la violencia en lugar de atenderla, es el claro ejemplo de la claudicación del Gobierno ante el crimen organizado.

Según datos del Secretariado Ejecutivo, en el mes de mayo, cerca de 2 mil 500 personas fueron asesinadas en nuestro país. Y durante el mes de julio, van más de mil 500 mexicanos víctimas de homicidio. En promedio, diariamente 80 personas son asesinadas en México.

Además, desde que empezó el Gobierno morenista, se han contabilizado cerca de 32 mil personas desaparecidas. Y lamentablemente, la cifra histórica asciende a más de 100 mil personas que ya no regresaron a sus hogares, con sus familias.

La inseguridad no da tregua y los gobernadores y secretarios de Estado se pasean por todo el país en una ilegal campaña para promocionarse.

El secretario de gobernación no ha emitido una política pública eficaz para detener las desapariciones en nuestro país. La Jefa de Gobierno de la Ciudad de México no detiene a las bandas delictivas que se han apoderado de la capital. Y el canciller normaliza la violencia.

Hoy los mexicanos son presas del crimen organizado. Si tienes un negocio o si eres joven, el crimen organizado te amenaza, te cobra “derecho de piso”, te recluta y si te niegas, te obligan a delinquir o te asesinan.

Mientras tanto, el Gobierno del Presidente López Obrador abraza a los delincuentes, los protege, los consiente, les aplaude que se apoderen de las ciudades, les permite seguir en la impunidad.