Los momentos de crisis también son momentos de oportunidad para el medio ambiente y la ecología. Durante el periodo de confinamiento obligado, generado por la pandemia del SARS-CoV-2 el comercio en general se ha desacelerado, generando graves consecuencias en la economía global, pero la buena noticia es que también, gracias a esta pandemia, el comercio ilegal ha sufrido un fuerte revés. 

Debido a la naturaleza de este virus y a la forma de contacto y diseminación del mismo, se generó una prohibición temporal en países que normalmente tienen poca regulación del comercio de fauna silvestre, lo que dio un respiro a una serie de especies amenazadas y en peligro de extinción; tal es el caso del pangolín, que se convirtió de repente en vector del extraño virus, también se culpó al murciélago y a otras especies. Aún sin pruebas concretas de cómo llegó este virus a nosotros, se prohibió el comercio de especies exóticas como alimento; fue el miedo y la falta de certeza científica lo que evitó seguir depredando las áreas silvestres para la extracción de flora y fauna.

El comercio ilegal de especies exóticas se encuentra en cuarto lugar de ingresos en el mundo, después de la droga, la trata de personas y la falsificación (esto representa hasta 20 mil millones de dólares anuales); al detener este, prevenimos las infecciones emergentes por contacto con organismos ajenos a cada ecosistema. 


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Debemos capitalizar esta coyuntura histórica y trabajar en la protección de la fauna silvestre, en nuestro país las principales especies afectadas por el tráfico ilegal son el perico cabeza amarilla, la guacamaya roja y verde, el tucán pecho amarillo, el mono araña y mono aullador, entre otros. En el caso de la vegetación las que sufren más extracción son cactáceas, palmas y orquídeas. 

Como todo problema no se soluciona con unan varita mágica, se debe trabajar en varios frentes: el primero es la educación, el segundo es pasar de la idea a la acción para que nuestras nuevas generaciones tengan el conocimiento y el convencimiento del beneficio de proteger la biodiversidad de nuestro hermoso país; como tercera instancia, se debe seguir legislando en los problemas particulares de las especies, en consenso con los actores políticos y sociales de los sitios donde habitan las especies vulnerables. 

Armonizar el desarrollo y crecimiento económico con el cuidado del medio ambiente, es una labor compleja pero imprescindible para que esta riqueza se preserve en sus valores actuales y potenciales.

** Presidenta de la Comisión de Preservación del Medio Ambiente, Cambió Climático y Protección Ecológica y Animal del Congreso de la CDMX