La nueva realidad ¿Digital?

No hay semana que no encontremos en la prensa la opinión de expertos que debaten por el tamaño de la afectación de la crisis económica del Covid-19 y su lugar en la historia. Aún no hay consenso sobre si es la crisis del lustro, del siglo o, de nuestra era. Donde sí hay coincidencia, es que será imposible regresar a nuestras actividades cotidianas como las conocíamos. La normalidad cederá su lugar a la llamada 'nueva normalidad'.

Más allá de las teorías más extremistas que hablan de la caída de un modelo y el nacimiento de uno nuevo, lo que es evidente es que mientras existan posibilidades de contagio, la forma en que transcurrirá nuestro cotidiano no será igual en algún tiempo. Sobre esto vale la pena distinguir aquellas medidas temporales de aquellas que llegaron para quedarse.


Te sugerimos: GUÍA para entender los RIESGOS DE CONTAGIO de Covid en la Nueva Normalidad


La contingencia aceleró un proceso que en algunos países y ciudades se tenía proyectado sucediera de manera paulatina en los próximos años:

La transformación digital (pública y privada) y la virtualización de algunos sectores de la economía.

En la Ciudad de México este proceso tuvo un gran avance al inicio del sexenio con la creación de la Agencia Digital de Innovación Publica encabezada por José Merino.

Dicha institución creada para conducir, diseñar y vigilar las políticas de Gobierno abierto y gobernanza digital, ha demostrado su valía frente a la primera prueba de fuego. La jefa de Gobierno Claudia Shienbaum Pardo diseñó una política de detección, atención y seguimiento de los enfermos de Covid-19 operada, desde esta agencia usando las plataformas digitales.

Pero este proceso no le es exclusivo a los entes públicos, las empresas capitalinas han adoptado medidas para la virtualización de sus operaciones y actividades comerciales que les han permitido mantener sus negocios abiertos de forma remota. La virtualización no sólo es una tendencia derivada de la crisis, llevaba tiempo siendo una aspiración de muchas empresas, países y ciudades. Esta forma de hacer negocios representa múltiples beneficios: más tiempo libre para los empleados y por ende mejor calidad de vida; alcanzar más mercados; la sustitución de esquemas de producción de bienes por la prestación de servicios, y una forma de vida más amigable con el ambiente.

¿La digitalización de nuestras relaciones comerciales y laborales son parte de una nueva modernidad que llegó para quedarse? Probablemente ¿todas las actividades económicas serán virtuales y a distancia? No, en el caso de la CDMX no es posible, ni deseable.


Te sugerimos: Éstas actividades regresan a CDMX tras confinamiento por Covid-19


La actividad económica de la CDMX tiene una vocación preponderantemente relacionada con la prestación de servicios. Casi el 90% de los capitalinos se dedican al sector terciario, principalmente el comercial y turístico. Si bien las grandes oportunidades de desarrollo de la ciudad requieren de las nuevas estrategias digitales, es innegable que su competitividad está relacionada con su riqueza cultural, gastronómica y el profesionalismo y calidez de su gente. La CDMX como capital cultural de Latinoamérica, tiene el potencial para ser turística del continente.

El momento histórico no sólo nos llama a pensar cómo superar la crisis económica en su dimensión internacional, nacional y , pero sobre todo local; también nos invita a imaginar un modelo de desarrollo diferente y sentar las bases para él. Este futuro necesita indispensablemente una perspectiva de derechos, respaldada en lo mejor de nuestros tiempos y aquello que nos hace únicos en el mundo:, el potencial humano y la innovación tecnológica.


Te sugerimos: El virus sigue ahí; pandemia no va a terminar pronto: López-Gatell


Hoy discutimos cómo integrar los valores relativos a ambas realidades, cómo entrar en el mundo digital y seguir siendo ese cálido destino al que los turistas nacionales e internacionales aspiran visitar para pasar sus vacaciones.

La llamada 'nueva normalidad' deberá considerar nuestra realidad como seres gregarios que cada día preferimos más las experiencias sobre la acumulación de bienes, en un mundo digital que ha redefinido las relaciones personales y económicas desde el internet.

Al final la idea de crisis como oportunidad se hace vigente en nuestra realidad actual. Soñar con un camino distinto es la responsabilidad de nuestra generación, de aquellos que nos tocó vivir el evento que seguro nos marcará, pero que también puede ser el punto de partida de un futuro diferente y mejor.