Uno de los más notables avances de la joven Constitución Política de la Ciudad de México, fue quitarle al Gobierno de la Ciudad, y en particular a la Seduvi, la elaboración de los instrumentos de planeación que deben marcan el rumbo del crecimiento y el desarrollo de la Ciudad tanto el largo, como en el corto plazo.

Así, la nueva Constitución local creó el Instituto de Planeación, cuyo titular debe ser nombrado por dos terceras partes del Congreso, de entre una terna que remita un Comité de Selección, que a su vez, se integra por cinco especialistas también nombrados por el Congreso.

Este procedimiento, diseñado por los constituyentes capitalinos, tuvo por objeto que quien elabore la política de planeación (el Instituto de Planeación, con el acompañamiento de la ciudadanía) no sea quien la ejecute (el Gobierno de la Ciudad y las alcaldías), para que las decisiones no se tomen pensando en las siguientes elecciones, sino en una ciudad sustentable y habitable para las siguientes generaciones.

Desafortunadamente, el Gobierno de Claudia Sheinbaum, y su partido en el Congreso de la Ciudad, no sólo decidieron no atender lo que indicaron los constituyentes, sino incluso decidieron ir en contra de la Constitución, con un sólo objetivo: que quien dirija el Instituto de Planeación sea alguien muy cercano a Sheinbaum; una extensión de la Seduvi, con un director a modo. Hago una breve crónica de cómo desde el Congreso, Morena y el Gobierno llevan más de un año gestando este “planeador carnal”.

Desde los primeros días de esta administración (diciembre de 2018), en mi carácter de presidente de la Comisión de Planeación del Congreso local, busqué a las autoridades del Gobierno de la Ciudad para que, de manera coordinada, el Ejecutivo y el Legislativo locales trabajáramos en la elaboración del nuevo andamiaje jurídico e institucional para el Instituto de Planeación. Así, el 20 de febrero de 2019 se instaló una mesa de trabajo en la que participaron las y los diputados de la Comisión, y servidoras y servidores públicos de Seduvi, Sedema (incluyendo a las titulares de ambas secretarías) y la Secretaría de Gobierno. El objetivo era construir en conjunto la legislación en materia de planeación, para que el Instituto estuviera en operación hacia finales de 2019. Esta mesa de trabajo fue coordinada por el Subsecretario de Coordinación Metropolitana y Enlace Gubernamental, Mtro. René Cervera.

La mesa de trabajo se reunió al menos en cuatro ocasiones, en marzo de 2019. También realizamos un foro ciudadano, en la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad, para que las y los capitalinos aportaran ideas sobre el nuevo sistema de planeación de la capital. Sin embargo, en los primeros días de abril, y luego de que Claudia Sheinbaum se reuniera con la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios, el Gobierno nos informó que se suspendía la mesa, sin más explicación. Un mes después, los primeros días de mayo de 2019, Claudia Sheinbaum envía al Congreso su iniciativa de Ley de Planeación, tirando por la borda los consensos logrados en la mesa de trabajo, por lo que decidí presentar mi propia iniciativa de Ley de Planeación.

Ambas iniciativas fueron turnadas a las Comisiones Unidas de Planeación y Administración Pública Local (esta última, presidida por Morena). Llevamos a cabo un segundo foro ciudadano, para discutir los contenidos de las dos iniciativas, así como una mesa con especialistas en la materia. El proyecto de dictamen que elaboré (como presidente de la Comisión de Planeación), recogía la mayoría de las propuestas expresadas por la ciudadanía, como sujetar la planeación a evaluaciones en materia de medio ambiente, gestión de riesgos y gestión del agua; el fortalecimiento de los procesos de participación ciudadana en la elaboración de los instrumentos de planeación; y quitarle a la jefa de Gobierno atribuciones en la designación de los órganos del Instituto de Planeación.

Ninguna de estas propuestas ciudadanas fueron del agrado del Gobierno y de Morena, por lo que votaron en contra de este predictamen, y en un acto ilegal del procedimiento legislativo, aprobaron un predictamen elaborado por la codictaminadora (la presidencia de la Comisión de Administración Pública Local), quien no tenía facultades para elaborarlo. Y no obstante que los diputados de oposición votamos en contra de este ilegal predictamen, una colaboradora de Morena se acercó a nosotros pidiéndonos firmar la lista de asistencia; era una vulgar mentira, pues se trataba del dictamen, para que pudieran decir que hasta la oposición había votado a favor el dictamen; no fue un incidente menor, no se puede hacer política a partir de la mentira; así que tuvieron que volver a elaborar el documento para que se especificara nuestro voto en contra. Fue así como el diciembre de 2019 se aprobó y publicó una ley que no fortalece al Instituto de Planeación, sino que lo subordina a la jefa de Gobierno.


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En febrero de 2020 –ahora sí con la atribución de elaborar el correspondiente predictamen– la presidencia de la Comisión de Administración Pública Local presenta el predictamen de la Ley Orgánica del Instituto de Planeación. Se trata de una de esas leyes que poco aportan al sistema jurídico, y que son absolutamente prescindibles, y esto debido a que la mayor parte de su contenido ya se encuentra en la Ley de Planeación.

Uno de los pocos contenidos sustanciales que pudo haber tenido esta ley, habría sido el establecimiento de una oficina de participación ciudadana del Instituto, con amplias atribuciones para el empoderamiento de la ciudadanía en el proceso de elaboración de los instrumentos de planeación. Así lo propuse como reserva ante el pleno, pero Morena la desechó porque saben que empoderar a los ciudadanos, es debilitar al Gobierno. La aprobación en el Congreso de la inocua Ley Orgánica del Instituto de Planeación será más recordada por el intento de pretender meter en el dictamen, “de cachirul”, una reforma a la Ley Orgánica de las Alcaldías; afortunadamente, desde la oposición lo evitamos.

Finalmente, en mayo de este año, nuevamente a las Comisiones de Unidas de Administración Pública Local y Planeación del Desarrollo, nos fueron turnados los nombres de las 10 personas propuestas por Sheinbaum para integrar el Comité de Selección del Instituto (se integra por cinco personas), que a su vez propondrá la terna de quien habrá de ser el director del Instituto.

En junio pasado se realizaron las entrevistas con estas 10 personas propuestas; y sólo después de realizadas las entrevistas, la presidencia de la Comisión de Administración Pública Local envió, por su propia cuenta y sin consultarlo con nadie, una “cédula de evaluación” para que las diputadas y diputados integrantes de las comisiones unidas le enviáramos en 24 horas las calificaciones de cada aspirante (no omito señalar que esa “cédula de evaluación” fue elaborada en Seduvi, como consta en el control de cambios del documento de Word).

Luego de que hasta los diputados de Morena hicieran caso omiso a ese absurdo término de 24 horas, en mi carácter de presidente de la Comisión de Planeación, el pasado 21 de julio le hice llegar a la presidencia de la Comisión de Administración Pública Local mi contrapropuesta de acuerdo para las evaluaciones, propuesta avalada previamente por quienes integran la Junta Directiva de la Comisión de Planeación (Dip. Victor Hugo Lobo, como Vicepresidente, y Dip. Paula Soto como Secretaria). La respuesta de la presidencia de la Comisión de Administración Pública Local se dio en la Comisión Permanente del pasado 29 de julio: “para no ser yo un problema, he determinado que no quiero dictaminar”. La negación del quehacer político y del quehacer legislativo, que es para los que nos pagan y para lo que nos eligió la ciudadanía.

Es así que desde el 29 de julio, la integración del Comité de Selección, que elegirá la terna de quien ocupará el Instituto de Planeación, está en manos de la Comisión de Normatividad. La mayoría de sus integrantes no conocen lo aquí explicado, pero tendrán que aprenderlo pronto, porque a Claudia Sheinbaum le urge nombrar a su #PlaneadorCarnal.

Será así como Morena habrá traicionado su promesa de campaña de combatir al cártel inmobiliario; y es que a estas alturas, cómo lo van a combatir, si, como se desprende del Programa de Reactivación Económica del Gobierno de la Ciudad, los inmobiliarios son ahora el #CártelCarnal de la regenta Sheinbaum.