Dicen en mi pueblo que hay quienes no pueden negar la cruz de su parroquia y es que bastaron sólo unas horas para que algunos actores políticos dieran rienda suelta a los delirios de grandeza mediante el derroche de recursos para lucir sus tomas de protesta el pasado 1 de octubre.

Justo aquellos que hace unas semanas criticaban el regreso a clases presenciales y la reapertura de actividades económicas por, según ellos representar un riesgo para la salud, se olvidaron de la sana distancia y los protocolos sanitarios con tal de sentirse cobijados por sus simpatizantes.

En una seguidilla de contradicciones también se olvidaron que días antes señalaban que las administraciones salientes no les dejaban recursos suficientes pero mágicamente, en cuestión de horas, sÍ hubo dinero para montar carpas, sillas, templetes, escenografías, alfombras rojas, pirotecnia, arreglos florales, equipos de audio, iluminación, vino de honor y pago de pautas publicitarias entre otras cosas.

Es preocupante que algunos piensen que el ejercicio de Gobierno es una extensión de la campaña electoral, que valen más las porras que alimentan egos que los cuidados que salvan vidas. Definitivamente estas formas contrastan con la política de austeridad y el uso eficiente de recursos que han caracterizado al Gobierno de la Ciudad y que han permitido a la actual administración destinar los dineros públicos para beneficio de la gente a través de obras de infraestructura, educación, salud y programas para el bienestar. 

Mientras unos hacen de la frivolidad una forma de Gobierno otros eligen la responsabilidad, la austeridad y la vocación de servicio como principios rectores, esto sin duda marca la diferencia entre la transformación que hemos vivido en la Ciudad de México desde 2018 y los intentos de algunos por volver al pasado.

Si así comienza la historia habrá que poner atención en su desarrollo y es aquí donde la pregunta que se hizo nuestra Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbuam Pardo, es la misma que nos hacemos todos "¿quién pompó?" Cuánto costó el despliegue de esta parafernalia , quiénes fueron los benefactores y qué pedirán a cambio de los favores otorgados, esta situación indiscutiblemente representa un recordatorio de los escenarios y las malas costumbres que la gran mayoría de los ciudadanos buscaron erradicar en 2018 y no quieren de vuelta.

Diputado en el Congreso de la CDMX y Secretario Técnico del CESA.