La semana pasada la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, jefa de Gobierno de la CDMX, presentó su Segundo Informe de Gobierno mediante un formato sobrio que en todo momento cuidó la observancia de las medidas de sana distancia para convertirse en sí mismo en un ejemplo de lo que todas y todos debemos cuidar en estos tiempos de pandemia.

¿Cómo llega la jefa de Gobierno a este momento tan importante de la administración? ¿qué opinan los capitalinos de su Gobierno? Como sucede en estas coyunturas no se hicieron esperar los análisis que año con año realizan los medios masivos de comunicación, en este caso, la empresa Enkoll y el periódico Reforma publicaron encuestas que muestran una aprobación de entre el 64% y 68% respectivamente a la gestión de la Dra. Sheinbaum.  Llama la atención que estos niveles de aprobación se den en uno de los contextos más complicados que ha vivido la CDMX y el país en las últimas décadas: la crisis sanitaria y sus afectaciones económicas por la pandemia de COVID-19. Sin lugar a dudas para los capitalinos esto es una buena noticia. Pensar que en momentos de incertidumbre nuestras instituciones y la legitimidad de un Gobierno local tan importante como el de la Ciudad de México cuenta con el respaldo de una amplia mayoría de la población genera certeza. 


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Esto genera una pregunta muy relevante respecto a qué está haciendo bien la jefa de Gobierno en momentos donde muchos de sus pares dígase gobernadoras y gobernadores dentro y fuera del país han mostrado un desgaste acelerado a nivel social por la implementación de políticas de contención a la pandemia. Esta cuestión ha sido tan delicada que algunos enfrentan serios problemas de gobernabilidad. En mi opinión la respuesta es clara: hay concordancia entre lo que la Dra Sheinbaum ofreció en campaña y su forma de Gobierno, esto es consistencia.

Durante su campaña, la jefa de Gobierno propuso una administración basada en dos pilares: el primero que es visto como un deber ser consiste en gobernar desde una perspectiva de derechos (apelando no sólo a su promoción y observancia sino a su realización) y, el segundo, que consiste en una forma o estilo personal que toma como base la innovación en el diseño e implementación de políticas públicas.


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Estos dos ejes o pilares que marcaron desde el inicio el rumbo del sexenio, podrían parecer descafeinados con o sin pandemia pero resultan todo lo contrario. Fueron pensados para que establecer una la hoja de ruta sólida y consistente. Muy amplia en realidad y por lo mismo pensada en una gran capacidad de adaptación a las condiciones que se pudieran presentar.

Nadie diseña programas de Gobierno considerando contingencias como la que vivimos desde hace varios meses, sin embargo, la fortaleza del proyecto de la Dra. Sheinbaum radica en su extraordinaria claridad.


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En estos tiempos, gobernar respetando los derechos de la población causa disonancias, más de uno ha caído en tentaciones casi autoritarias al limitar las libertades de la ciudadanía en aras de evitar contagios. Muchos gobiernos renunciaron a su discurso democrático y social, para imponer medidas coercitivas, y otros simplemente usaron la crisis para atizar su agenda política (ambas con consecuencias nefastas). Muy pocos mantuvieron el rumbo y entendieron que era desde el diálogo con todos los actores, económicos y sociales, que lo podíamos hacer frente a este reto. Nuestra jefa de Gobierno lo hizo así. El resultado no solo es la aprobación o las encuestas, es lo que hay detrás.

La credibilidad y confianza que la población requiere en momentos de gran incertidumbre. Y así la CDMX ha podido hacer frente a la pandemia con el liderazgo de una mujer que ha privilegiado el respeto a los derechos, usando la ciencia y la tecnología para abrir sus horizontes y encontrar soluciones imaginativas y con el diálogo constante, cualidad de los demócratas y requisito fundamental para gobernar una urbe tan plural como la nuestra.

¡Enhorabuena Doctora Sheinbaum!