Morena y el Gobierno federal han logrado convertirse en el peor enemigo de los campesinos, científicos, artistas, vÍctimas, periodistas y defensores de derechos humanos. La eliminación de los fideicomisos es prácticamente darle a México un balazo en los pies.

A pesar de las múltiples manifestaciones ciudadanas al exterior de los recintos legislativos, los legisladores de la abrumante mayoría son renuentes a escuchar y a atender las necesidades de los mexicanos.

Qué ironía, la 4T por un lado alardea con que decida el “pueblo bueno” y organizan una consulta populista, pero cuando el pueblo va como balazo en los pies a buscarlos para que los escuchen, se hacen los sordos.

Recibimos en el Senado de la República la minuta que contiene la propuesta atroz que desaparece estos 109 fondos que impulsan diversas causas.

Una decisión de esa trascendencia debía tomarse de la mano con las y los ciudadanos y escuchando a los sectores que se verían afectados. Solicitamos que se realizara un Parlamento Abierto, para que todos los legisladores, más allá de partidos políticos, entendieran la importancia de los fideicomisos.

En ese tenor, un bloque de contención integrado por senadores de oposición, nos reunimos con víctimas, periodistas y defensores de derechos humanos, quienes expresaron su agobio por dicha medida. Todos coincidieron en que, de perpetrarse esta desaparición, se pondría en riesgo la integridad y lamentablemente incluso la vida de los beneficiarios de estos mecanismos.

Es falso el argumento del Presidente de la República y del partido en el poder en donde “defender los fideicomisos es corrupción” si según ellos la hay, que se investigue y castigue conforme a la ley. En tal caso tuvieron que ser analizados, uno por uno, eliminarlos todos no es la solución.

Extinguir estos fondos es la mayor traición que Morena pudo hacer a los mexicanos, sobre todo a sectores que hoy necesitan ayuda.