Casos como el de Emilio Lozoya en los que se da cuenta de la existencia de redes de complicidad, que abusaron del poder para un beneficio propio, nos demuestran por qué el combate a la corrupción no sólo es el punto central de los ejes del trabajo del presidente Andrés Manuel López Obrador, sino que es, además, uno de los ejes fundamentales del programa de Morena, ya que se considera una de las bases más importantes para lograr la transformación de México.

La corrupción es un tema que tiene muy preocupados y enojados a las y los ciudadanos, por ello el combate a este flagelo es uno de los principios del partido movimiento Morena. El Programa de Morena señala “luchamos contra toda forma de corrupción, de utilización del poder público para el enriquecimiento personal y de grupo, contra el tráfico de influencias y el manejo de recursos públicos para beneficio de unos cuantos”.

Algunos especialistas han coincidido que la corrupción tiene que ver con el nivel de arraigo que ésta tiene en la cultura de las sociedades y cómo éstas, se vuelven tolerantes o intolerantes ante la corrupción, por lo que las y los ciudadanos, sociedad civil, funcionarios, empresas y Gobierno debemos ser 100% intolerantes con la corrupción y sólo en la medida que la combatamos y denunciemos, será erradicada.

Cuando se habla de corrupción es necesario precisar que no se trata de algo en abstracto, ya que en el concepto caben diversos delitos como tráfico de influencia, malversación, fraudes, enriquecimiento ilícito, especulación, compra de votos, etc.

Las causas de la corrupción, como dice el presidente, se deben de atender de arriba hacia abajo, ya que existen estructuras integradas por criminales, empresas y políticos, conocidas como redes de criminalidad, a veces con alcances de nivel internacional y regional.


Te sugerimos: AMLO usa a Lozoya como instrumento de venganza, asegura Felipe Calderón


En algunos casos tienen vínculos hasta con los grandes cárteles. Una prueba de ello son los juicios que se llevan a cabo en Estados Unidos y que involucran a funcionarios de primer nivel de los anteriores Gobiernos federales. Estas redes originan grandes problemas de impunidad, porque los órganos que deberían investigar y sancionar los delitos no lo hacen, ya que están cooptados por éstos. 

Para evitar que esto suceda, en necesario romper estos sistemas de complicidad con acciones contundentes, como con las que realiza la Unidad de Inteligencia Financiera a cargo de Santiago Nieto. Pero además de ello, se deberá continuar el proceso de renovación de los órganos responsables de vigilar y sancionar este tipo de conductas, por personas que no tengan que ver con esos esquemas de protección y complicidad. De ahí la importancia de que los órganos de transparencia y combate a la corrupción sean integrados por personas de otros ámbitos, lo que permitirá refrescar la forma de hacer las cosas.

De manera adicional estos procesos deberán seguir de la mano de la sociedad, por ejemplo, en el Congreso de la Ciudad de México, en la elección de integrantes del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Local Anticorrupción, interviene la ciudadanía en su designación; para ello se constituyó una Comisión de Selección de carácter totalmente ciudadana, integrada por cinco personas provenientes de instituciones de educación superior y cuatro personalidades de la sociedad civil especializadas en rendición de cuentas, fiscalización y combate a la corrupción, quienes diseñaron desde la metodología de evaluación, valoraron los perfiles y finalmente determinaron quiénes serían los integrantes.