Justo cuando la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum Pardo, comenzaba a alardear sobre la ligera disminución de algunos, que no todos, de los delitos que nos aquejan a quienes vivimos en esta ciudad, su secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch, sufriría un lamentable atentado, afortunadamente fallido, contra su vida, en una de las principales avenidas de la capital del país.

Aquel día, 24 de junio, todo marcha bien. Era su cumpleaños, lucía contenta, venía de una buena racha, pues el servilismo de sus diputados le habían aprobado la ley que le permitirá usar más de 238 mil millones de pesos de recursos de la ciudad sin pasar por el Congreso capitalino o dar cuentas de para qué los usará, so pretexto de la emergencia sanitaria.

Sin duda, estaba empoderada. Creía tener buenos resultados bajo la manga y su jefe máximo, quien también estaba feliz con ella por la maniobra de la Ley Sheinbaum, la había invitado a participar en su ya acostumbrada mañanera para presumir, junto con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno federal, Alfonso Durazo Montaño, que algunos índices delictivos de la Ciudad de México habían disminuido durante los meses de pandemia que nos mantienen en cuarentena.

Ese día, durante la conferencia de prensa, la jefa de Gobierno no tuvo empacho en presumir que gran parte de la reducción delictiva, obedecía a una mayor coordinación institucional entre instancias capitalinas y las fuerzas federales que operan en la Ciudad de México. Alardeando, incluso, que algunas modificaciones legales, emprendidas por ella y aprobadas por sus empleados en el Congreso, habían permitido a la policía realizar acciones de inteligencia en coordinación con la Fiscalía local.


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Inclusive, el secretario de la Defensa Nacional, Luis Cresencio Sandoval, salía también al quite de la alumna preferida en ese momento del presidente de la República, destacando que la Ciudad de México ocupaba, ya, el "lejano" séptimo lugar en la incidencia delictiva del país.

Al salir del Antiguo Palacio del Ayuntamiento, la jefa de Gobierno no cabía de felicidad y orgullo por la puerta. Era tal el regocijo de ese día, que la información, dada a conocer también en esa misma conferencia de prensa, sobre los más de 220 mil empleos perdidos durante la contingencia sanitaria del Covid-19, casi, casi pasó desapercibida.

Nadie imaginaría que dos días después de que echaban las campanas al vuelo por los "buenos" resultados en seguridad, la Ciudad de México se despertaría con la terrible noticia de que habían atentado contra la vida del Secretario de Seguridad Ciudadana, Omar García Harfuch. Intento que afortunadamente no cumplió su objetivo, pero que lamentablemente cobraba la vida de tres personas y volvía a poner en evidencia a las autoridades por la incesante violencia e inseguridad que se vive en la ciudad.

En Acción Nacional condenamos enérgicamente los atentados contra cualquier funcionario de cualquier nivel de Gobierno, y hacemos votos para que la salud del hoy Secretario de Seguridad mejore y pronto pueda reintegrarse con plena salud a sus actividades cotidianas.

Sin embargo, hacemos un nuevo llamado a no minimizar esta situación, a que comprendan la magnitud de este acto y que el Gobierno de la doctora Claudia Sheinbaum abandone la soberbia y reconozca sus errores.

Lamentamos que la Ciudad de México atraviese por estos difíciles momentos. Muchos de ellos provocados por las malas decisiones del Gobierno Federal y Local y otros por sus ausencias.  Hoy, más que nunca refrendamos nuestro compromiso de trabajar en conjunto con las autoridades para apoyar todo lo que promueva la paz y la seguridad de las y los capitalinos.

Esperemos que este nuevo llamado, sí sea escuchado en el gobierno, pues definitivamente la ciudad no marcha bien y eso, tiene que cambiar.