El partido en el poder ha decidido en la antesala de un apocalipsis económico y social, y entre tantos errores cometidos, tomar una decisión sensata que representa una luz en el camino. 

Calculó la carga que representa el Partido Verde en la capital del país por su estrategia de incorporar a los responsables de la debacle no sólo del PRD sino del caos que se vive en la Ciudad de México, y decidió cancelar cualquier posibilidad de alianza en alcaldías y municipios.

Vacunándose del golpe político el mismo PVEM lo hizo público. Sin embargo, ahora Jesús Sesma y Arturo Escobar tendrán una doble tarea, ya que esta decisión pone en riesgo la existencia de ese partido en la Ciudad de México, por tres razones:

En primer lugar. El desastre que resultó la apuesta por Mariana Boy como candidata a jefa de Gobierno. Que más allá de utilizarlos para llevar a cabo un acuerdo personal con Claudia Sheinbaum, y terminar por abandonarlos, canceló toda posibilidad de creación estructural y de estabilidad como partido en la CDMX, o sea les arrancó el alma.

Mariana Boy fue creación de Xavier López Adame, quien además coordinó su campaña. Debates, posicionamiento y estrategias fueron diseñadas por él. Desde la ALDF como coordinador de la bancada del PVEM anticipó la compleja realidad por la que transitaba su dirigencia debido a los negocios con el Gobierno de Miguel Ángel Mancera, los acuerdos con el PRI y los jaloneos con el entonces gobernador de Chiapas Manuel Velasco. Al final del día están hoy viviendo las consecuencias, ya que fueron eliminados en 12 de 16 comités delegacionales, y actualmente sólo se mantienen funcionando medianamente en cuatro comités. 

En segundo lugar. Con la incorporación de la camarilla de Leonel Luna (quien esta semana ya anunció su salida del partido), no sólo perredizaron al Partido Verde, también se hicieron el harakiri, por el alto costo que representa mantener a sus huestes, quienes anteriormente vivían del presupuesto de la Ciudad a través de las nóminas de empleados. Además, este personaje de origen bejaranista, intentó convencer a otros ex perredistas como Iván Texta, Guadalupe Flores, Guillermo Sánchez, Ana Julia Hernández y Luis Alberto Chávez de incorporarse al Verde con el argumento de que con la alianza que conseguiría con Morena iban a recuperar el poder. Total que ni alianza, ni posibilidad alguna, y las afiliaciones que llevaron a cabo, se les han convertido en un boomerang, ya que ahora esa gente esta resentida con el partido.

Finalmente, la disputa hacia el interior del partido deja en evidencia que se trata de un proyecto familiar y no una institución política seria, ya que las posiciones plurinominales sólo son para el dueño y sus amigos, lo cual les pasara factura. Jesús Sesma a toda costa pretende, colocarse nuevamente en el número 1 plurinominal.

El problema, es que si logran conservar el registro no alcanza, para nada más. El segundo espacio debido a la ley de paridad le correspondería a una mujer que debe llegar por la vía de primera minoría en tierra. Es decir, no cabe nadie más, por lo tanto no existe un sólo incentivo para participar. Además las renuncias que se den en el camino lo desgastarán aún más. 

Todo tiene un origen y un destino, el del PVEM es muy claro. Aunque no todo fue malo, tuvieron aciertos y algunas campañas atractivas. Sin embargo la falta de determinación en sus principios y valores se transformó en la mercantilización de la política que parece finalmente terminó por alcanzarlos. 

Es muy claro, no todos han comprendido el cambio que ha vivido el país.