Una de las tantas cosas que quedaron en hold con la llegada del coronavirus, fue el dictamen del INE para aprobar o rechazar las solicitudes de partidos de nueva creación. Deberían de haberles informado en junio la procedencia de los registros, pero cuando el país se detuvo por allá de marzo, también se paró el INE.

Después vino una serie de desaciertos del Gobierno en prácticamente todos los frentes, un desgaste de la popularidad presidencial, y en las últimas semanas, una serie de hechos que suenan a demasiada coincidencia para ser fortuitos: la filtración de un documento ultra secreto y súper real que da nacimiento al Bloque Amplio Opositor, la formalización (al menos discursiva) de la alianza Morena-PT-PVEM, la amenaza presidencial para entrometerse en los asuntos exclusivos del INE, buscando ser el guardián de las elecciones, la necedad morenista en la Cámara de Diputados para llamar a un periodo extraordinario y realizar los nombramientos de los Consejeros del INE vacantes, en donde el latifundista Ackerman juega un papel fundamental, y un largo etcétera de declaraciones que nos hacen creer lo obvio: el miedo no anda en burro. 

La 4T se juega su resto en el 2021. Si no tienen mayoría legislativa, desde allí se pueden ver detenidos los proyectos faraónicos de AMLO, y con un Congreso dividido, el país puede caer en un impasse legislativo donde el presidente deberá hacer algo que no está acostumbrado: negociar, en vez de imponer. Por esta razón, es fundamental para los operadores del Palacio Nacional, jugar todas las fichas posibles con el objetivo de conseguir una mayoría, cuando es evidente que no contarán con el apoyo masivo que tuvieron en 2018.

El escenario es adverso, habrá crisis económica, no se ve por dónde el país mejorará en cuanto a seguridad, tendremos una evaluación mucho más detallada de la forma en la que se trató la pandemia y su principal motor electoral no estará en la boleta. A Morena y a sus aliados no les sirve una simple victoria. Necesitan una victoria abrumadora. Una que les brinde 251 diputados o más.

Con este objetivo, se pusieron a germinar sus frijolitos y es hora de ver cuáles se volvieron planta y cuáles son algodón con agua. El profesor Lorenzo Córdova y equipo de decanos, deberán examinar uno a uno y determinar si cumplen o no. La amenaza de desaparecer al Instituto es inconstitucional y otro anzuelo engañabobos. Lo que el presidente lanzó fue una provocación para incidir en la decisión de quién vive y muere, y busca hacerlo mediante la designación de consejeros afines, y a través del amedrentamiento de los vigentes. Como buen ex alumno de formación priista, sabe que los partidos satélite pueden ser útiles en una elección dividida. Sabe que son aliados baratos, y una forma de diluir el voto opositor. Así que veamos, quién es quién...

1)      Encuentro Solidario. Es el mismo Partido Encuentro Social que se murió hace 2 años, pero reloaded. Recordemos que no llegaron a 3% de las preferencias electorales, pero su mejor decisión de la vida, fue haberse aliado con Morena en 2018. La alianza les dio como dividendos 25 diputados, 5 senadores y 1 gobernador, si contamos a Cuauhtémoc Blanco como un candidato propuesto por el PES. Con esa estructura, fue un día de campo volver a cumplir los requisitos.


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2)      Grupo Social Promotor de México. Este partido tiene nombre de agencia de viajes o de confederación de agroindustriales exportadores norteños. Surge de las cenizas del extinto Partido Nueva Alianza. Cuando Peña Nieto mandó de vacaciones al Residencial de Tepepan a Doña Elba Esther, hubo un grupo que se quedó a depredar los huesitos de lo que quedaba de partido. Este grupo de honorables miembros del magisterio, nuevamente buscan tener registro.

3)      Redes Sociales Progresistas. Ahora sí este es el partido nuevo de Elba Esther. Como ya sabemos, matar a Chucky ha tomado 9 películas, ahora imagínense intentar matar a la mamá. Igualito pasa políticamente. Cuando pensamos que tendremos unas elecciones sin partidos revoltosos de maestros, llegan no uno, sino dos. Beautiful.

4)      Fuerza Social Por México. Partido político satelital de libro de texto. El registro es impulsado por Pedro Haces, senador suplente de Morena, cercano a Ricardo Monreal, líder de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), con antecedentes penales. Así como la CTM en épocas le juraba lealtad al gobierno y al PRI, igualito le hizo Pedro Haces en febrero a la 4T.

5)      Alternativa PPN. Nombre de partido ochentero, donde algún mercadólogo electoral tendrá que aclarar que PPN significa partido político nacional. Lo impulsa César Augusto Santiago, eterno legislador del PRI y esposo de la difunta María de las Heras. No les va a faltar estrategia. Tal vez les falten votos. Pero estrategia, sin duda tienen.

6)      Súmate. Parece que es nombre de empresa piramidal o curso de superación personal. Nah. Es el yunque, que no es yunque. Pero, shhhh. Sí es el yunque. Partido de Manuel Espino, otro satélite de Morena, pero del lado derecho del espectro electoral.

7)      México Libre. Guardé lo mejor para el final. No es que sea fan de Felipe Calderón y Margarita Zavala. Es el partido nuevo más visible. Sin embargo, si AMLO aspira a influir en el INE, debe decidir entre pensar con la cabeza fría y buscar que México Libre divida el voto de la derecha, o sucumbir ante el revanchismo y tratar de extinguir la única oposición partidista que ha logrado articular un discurso en redes, medios y con personajes visibles. Aquí nos daremos cuenta si al presidente lo domina la neurona o la tripa. Pase lo que pase, será divertido verlo.

Son 7 partidos enanitos que se unen al club con el PT, MC y en un caso nuevo de enanismo electoral, al PRD. En el hipotético que se les otorgue el registro a todos, difícilmente veremos que más de 4 o 5 vivan para la posteridad. Si buscan sobrevivir todos, necesitan en conjunto al menos el 30% de las preferencias electorales. Se ve lejano. Titánico. Los cálculos gubernamentales deben de ser precisos. Si caen en la tentación de dar respiración artificial a los satélites, existe un riesgo que en una votación dividida, empiecen a perder mayorías y se esfume su sueño de construir una mayoría legislativa. Por otro lado, si los dejan a la deriva, la mayoría de ellos sufrirán para llegar al 3%, incluido su amado PT y la novia nueva ecologista. Algunos dirán que los partidos enanos son una opción más para llevar al parlamento un mensaje nutrido sobre lo que quieren las minorías. Otros creen que solamente representan un gasto innecesario con cargo al erario público. No es que sea cruel o morboso, pero en lo personal, soy de los que experimentan un placer culposo cuando veo que los luchadores grandes les parten el queso a Kemonito y a Alushe. Es cuestión de gustos.