Dicen por ahí que mientras los diputados de la segunda legislatura de la CDMX concentran sus energías en darse hasta con la cubeta cada vez que respiran, hay un vival que está haciendo de las suyas.

Nos cuentan, Off The Record, que el flamante titular de la Oficialía Mayor, Reynaldo Baños Lozada, anda haciendo de las suyas como si se tratara de todo un conde del Congreso chilango.

Dicen los que saben, que desde que Baños llegó al cargo encontró un vacío y falta de atención a los procedimientos de licitaciones, lo que poco a poco lo ha convertido en una línea de trabajo que deja a su paso una  estela de corrupción

Tan así, que de sentirse el conde del Congreso, ya es visto por proveedores y funcionarios, como un auténtico ”BIZCOnde” en alusión a que sólo una persona con problemas visuales no se daría cuenta de todos los procedimientos a modo que hace la Oficialía Mayor ¡zas!

Para muestra un botón: el Congreso local realizó un concurso para la adquisición de papelería por un monto de 3.7 millones de pesos.

Tras declarar desierta la licitación, la Oficialía Mayor decidió adjudicar directamente a una empresa de nueva creación (es decir, que nunca se ha dedicado a la venta de papelería) de nombre Comercializadora Mopasi. 

Dejando fuera las propuestas de empresas como centro Papelero Marva, que sí cumplieron con los requisitos de la licitación, y de manera misteriosa y fuera de procedimiento, la Oficialía recibió una propuesta mejorada de Mopasi, con lo cual pretenden adjudicarle ¡WTF! 

Pero como si esto no fuera suficiente, Reynaldo Baños ya pretende hacer otra de las suyas con la licitación de artículos de limpieza, donde se estima un presupuesto de casi 4 millones de pesos.

Resulta que después de declarar desierta la licitación donde habían participado empresas como Ocram Seyer, que ofrecieron productos de calidad, el BIZCOnde decidió hacer una adjudicación fuera de la ley a Prosper, una empresa que en el proceso se inconformó debido a que sus precios representaban pérdidas.

Y ahora la Oficialía pretende adjudicársela como la mejor opción permitiendo que entren productos de mala calidad a alto precio en detrimento del Congreso y en favor del bolsillo del BISCOnde, quien aplica la máxima de ojos que no ven, diputados que no sienten ¡chale!