No hay peor iceberg que el que no quieren ver

3 agosto 2017 2:33 pm

Andrés Manuel López Obrador tiene razón en muchas cosas: empezando por las acusaciones infundadas que lanzan en su contra, que van desde una supuesta cercanía con Nicolás Maduro hasta los sobornos que, según Eva Cadena, pidió para él.

Tal vez por eso y porque las encuestas presidenciales le favorecen tiende a nublar su juicio en asuntos de extrema relevancia, como lo es el caso del Cartel de Tláhuac.

A casi dos semanas de la muerte del líder de este grupo delictivo y su presunta relación con el jefe delegacional de esa demarcación, Rigoberto Salgado, el partido Morena se niega a respaldarlo completamente y también a romper con él.

El caso no es menor. Los tentáculos de esta banda tienen más de una década de historia con los otrora delegados del PRD y elementos de seguridad pública.

Quienes han gobernado la demarcación saben bien que negociar con el grupo de El Ojos era una aduana obligatoria, incluso, hasta para realizar algún tipo de proselitismo.

Por eso ninguno de los ex delegados quiere hablar del tema. Y otros, como Fátima Mena, tienen nexos más sólidos que podrían ser indagados en los próximos meses.

Sin embargo, Rigoberto fue más allá de un asunto de sumisión; se convirtió en un colaborador incondicional de esta banda delictiva, gracias a la relación que cultivaron en las peleas de gallos.

Tanto, que Salgado puso en sociedad –a través de prestanombres– con el capo Felipe de Jesús Pérez, un restaurante de mariscos conocido como La Carreta del Pacífico, que acaba de ser clausurado.

El delegado permitió que, hace año y medio, El Ojos tomara el control de los mototaxis, usando el seudónimo de el Sindicato, esta banda delictiva comenzó a cobrar derecho de piso y a triplicar las motos para transportar droga.

Pesquisas como esa son las que tienen en jaque al delegado, quien, aseguran, llegó al grado de tener a El Ojos como invitado especial en eventos de campaña.

Fuentes oficiales afirman que, además de Salgado, hay varios elementos policiacos que serán indagados, por lo que, si AMLO y su partido no se deslindan ya, tendrán que cargar con ese estigma en pleno proceso electoral de 2018.

La carpeta de investigación en la que se vincula directamente al delegado no se ha hecho pública aún, pero el hecho de que se haya dado a conocer que tiene en la nómina de la demarcación al primer círculo de colaboradores del capo, augura una “tempranera” destitución de Rigoberto Salgado.

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