Marichuy, la insoportable desigualdad

7 diciembre 2017 3:57 pm

Lol Kin Castaneda

Por:

Defensora de Derechos Humanos. Twitter: @lolkincast

María de Jesús Patricio fue designada como aspirante a candidata a la Presidencia de México por el Concejo de Gobierno Indígena que agrupa a organizaciones y movimientos sociales.

A diferencia de las otras personas candidatas sin partido, quienes registraron su personal aspiración escuchando sólo a su ego, a Marichuy le dieron un mandato para representar a la gente.

El INE había preparado una aplicación “antimuertos” para recabar las firmas de apoyo, pero no planearon enfrentar la necedad de las personas indígenas de ser escuchadas, incluidas y representadas.

Alguien dirá: en México ya tuvimos un Presidente indígena, excepto que era varón y tuvo acceso a una educación privilegiada.  Alguien más dirá: un teléfono inteligente cuesta tan sólo mil pesos, con un sueldo mínimo aproximado de dos mil 200 pesos al mes, no hay nada que agregar.

El Consejero Ciro Murayama anunció que atendiendo el principio de igualdad, la aspirante Marichuy podría utilizar el régimen de excepción para recolectar el apoyo ciudadano en papel, dados los impedimentos materiales y tecnológicos en 13 de 32 estados.

Las preguntas de fondo son ¿la brecha digital es directamente proporcional a la participación política? ¿A quién le importa acercar las propuestas de Gobierno a las personas indígenas? ¿Quién al frente de una candidatura se acercaría a aquellas comunidades que no gozan ni de Internet y mucho menos de servicios de salud o educación?

La realidad en México exhibe que 11.7% de la población de habla indígena ha migrado de su lugar de origen para mejorar sus condiciones de vida o por razones de violencia, conocida como desplazamientos forzados.

El CONEVAL señaló en 2015 que siete de cada diez personas indígenas viven en situación de pobreza y con ello su impacto inmediato a las condiciones de salud, trabajos mal remunerados, falta de acceso a la educación, situando en 23% de analfabetismo. Condiciones de desigualdad absolutas y evidentes que se agudizan en las mujeres.

¿Es una frivolidad buscar la Presidencia de un México desigual? El hecho de que las personas indígenas participen en los procesos electorales no impacta de manera directa en la garantía de sus derechos y mucho menos en el desarrollo de sus comunidades ¿Para qué les quieren? ¿Por qué no les representan? Si supiéramos con certeza que el poder está en la gente, en los movimiento sociales desde donde criticamos, proponemos y elegimos a quienes tienen la obligación de representarnos, elegiríamos a quienes se acercan a nuestra realidad y no a nuestros anhelos.

Existen en México 68 grupos étnicos que representan entre el 8 y 10% de la población; sin embargo, sólo tenemos a una “aspirante” a candidata indígena a la Presidencia. Encontrar en primeras planas a una mujer en esos grupúsculos de poder, no es fácil.

Hoy se lleva a cabo el Foro Nacional de Independientes organizado por la Asociación de Abogados por México, gran propuesta excepto que olvidaron incluir en sus mesas de diálogo a las mujeres. No puede ser que ignoren que hay mujeres aspirando a distintos cargos de representación como la Presidencia, Jefatura de Gobierno, Alcaldías y Diputaciones ¿Será que la política sigue siendo androcéntrica? ¿Será que las personas indígenas deban esperar a que un día, de pronto les llegue la dignidad? ¿Será que la cobertura de internet sea la justificación de la desigualdad?

Vayamos poniendo atención a nuestras representaciones y a la formas de participación social, no basta con un like para construir la igualdad, es necesario renunciar a la apatía y la indiferencia. Nuestro país es un mosaico de diferencias, no justifiquemos en ellas las desigualdades.

Comentarios