Claudia Sheinbaum, de fugas y demagogias

9 diciembre 2017 1:22 pm

Con la próxima definición de las candidaturas para la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, los capitalinos entraremos de lleno a la discusión sobre qué fuerza política tiene el mejor proyecto para la Ciudad de México, qué propuesta representa el mejor interés para quienes vivimos y trabajamos en la capital de la República.

Y con las campañas encima, es más necesario que nunca discutir e intercambiar puntos de vista con argumentos, y no con demagogias.

La demagogia es la práctica política que, alentando los temores y los deseos irracionales, busca alejar a la gente de la verdadera participación política. En esta ocasión, nos ocuparemos de la demagogia en Tlalpan, en el contexto de las aspiraciones políticas de su ex titular y de su desempeño al frente de esta demarcación.

En la mayoría de las encuestas, Claudia Sheinbaum inicia puntera por el efecto Mesías. Sin embargo, para nadie es un secreto que la próxima candidata carece de voluntad política propia: no mueve un dedo si López Obrador o su hijo no lo autorizan. Ante los últimos acontecimientos, es inevitable preguntar: con los índices de inseguridad en la CDMX, ¿también ella estará pensando en “amnistiar” a criminales?

Dentro de sus propuestas para la Ciudad de México en materia de seguridad pública, según puede constatarse en el documento denominado Innovación y Esperanza para la Ciudad de México (cualquier semejanza con el rayito de esperanza, desgraciadamente no es coincidencia), Sheinbaum propone “conformar comisiones de seguridad ciudadana […] para promover la organización ciudadana para la prevención del delito y el rescate del espacio público. Esta práctica se llevó a cabo y dio resultados positivos en la delegación Tlalpan.”. La delegada miente. Hablemos de seguridad en la delegación, con seriedad:

Según datos de la PGJ-CDMX, en 2015, el año en que la morenista tomó la delegación, se cometieron 9 mil 887 delitos; un año después, en 2016, fueron 11,108 delitos y, de enero a octubre de este año, con noviembre y diciembre sin contabilizar, se han perpetrado 9 mil 864 ilícitos en la demarcación que es “modelo de Gobierno”. El hecho es contundente: Morena no deja una Tlalpan más segura. La delincuencia ha aumentado.

Y no es casualidad. Cualquier ciudadano podrá constatar que este año, la delegación Tlalpan sólo ha destinado 2 millones 545 mil 500 pesos en apoyo a la prevención del delito, mientras que, en servicios privados de vigilancia, se gastó más de 28 millones de pesos, para seguridad de las instalaciones donde ella despacha.

La obra pública es otro triste caso de demagogia: este año, se han erogado casi 100 millones de pesos en edificaciones no habitacionales, y ello no pudo impedir la muerte de una menor en un centro cultural delegacional, cuando se le vino encima la puerta de un inmueble recién remodelado, al salir de clases.

Lo trágico de todo este asunto es que a Sheinbaum no le importó rendir cuentas, dar la cara, asumir responsabilidad, ni tampoco se va a molestar en dar explicaciones, prefiere eludir. Hace aproximadamente un mes, el pleno de la ALDF aprobó un punto de acuerdo para que el 5 de diciembre pasado, la ahora ex delegada diera explicaciones en persona, sobre su proceder en el caso del Colegio Rébsamen y en el de la menor fallecida en el Centro Cultural Tiempo Nuevo. Hábilmente, pidió licencia un día antes para no acudir.

Legalmente no hubo impedimento, pero esa es la calidad moral de la candidata de Morena en la Ciudad de México, ese es su proyecto de ciudad: propuestas demagógicas y rapiña presupuestaria, dos elementos que le acomodan muy bien a su patrón, como demuestran sus once años en campaña.

No lo permitamos. Claudia antes de rendir cuentas de actos u omisiones prefirió eludir, lo que la convierte en una auténtica prófuga.

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