Ciudadano: eje central del buen Gobierno y buena administración

4 agosto 2017 10:30 am

La entrada en vigor de la Constitución Política de la Ciudad de México, introduce, entre muchos otros cambios relevantes,  una nueva visión para el funcionamiento del servicio público.

Ahora, deberá asumirse como un derecho a favor de todo ciudadano, el ejercicio “Del Buen Gobierno y la Buena Administración”; es decir, que el Gobierno de la Ciudad de México se conduzca de forma abierta, integral, honesta, transparente, profesional, eficaz, eficiente, austera, incluyente y resiliente, procurando el interés público y el combate a la corrupción.

Lo anterior, teniendo en cuenta que el Derecho al Buen Gobierno y la Buena Administración tiene su origen en la necesidad de transformar el paradigma anterior de administración pública, en el que, en ocasiones, la literalidad de la ley era la que inhibía al servidor público y era un obstáculo para una actuación eficiente.

Por ello, se pretende reemplazarlo por un esquema en el que se coloque al ciudadano en el eje central; otorgando verdaderas herramientas de respuesta y acción para los servidores públicos que les permitan satisfacer las necesidades de los ciudadanos.

En este contexto, la Escuela de Administración Pública del Gobierno de la Ciudad de México (EAP) es la institución encargada de la formación y profesionalización de las personas, servidoras públicas, como parte de las políticas del Gobierno para mejorar la gestión pública.

Está institución no podía quedar fuera de las leyes secundarias ni de la armonización legislativa correspondiente, toda vez que, la Constitución Política de la Ciudad de México ha marcado un nuevo paradigma para la formación de las personas que son servidores públicos.

Lo que buscamos desde el Grupo Parlamentario del PAN es que el ejercicio de Gobierno en sus diferentes niveles sea distinto y distinguible; fomentando valores para que los servidores atiendan de forma humanista a quienes se acercan a una oficina de Gobierno; pero que, a la vez, lo hagan con eficacia y profesionalismo y que su guía de trabajo sea la vocación de servicio y el bien común.

Esta modificación normativa es importante, para eliminar el problema de debilidad de nuestras instituciones, la corrupción y falta de eficiencia de la administración pública, a lo que se suman la lentitud e indolencia de la burocracia, el mal trato al ciudadano y las deficiencias relacionadas con la multiplicidad de trámites administrativos, cobros injustificados y el incumplimiento de plazos.

Por ello, desde la Asamblea Legislativa hemos señalado que una Administración Pública que no funciona, debilita a los Gobiernos y afecta al sistema democrático.

Nos sumamos a los esfuerzos institucionales para mejorar la formación de los servidores públicos, contribuyendo con la Escuela de Formación de la Administración Pública de la Ciudad de México, mejorando su marco jurídico, armonizándolo con los dispuesto en los nuevos ordenamientos que rigen a la ciudad y con la visión del Poder Constituyente, con la finalidad de que sea una institución que ofrezca la posibilidad de combatir de forma integral la corrupción, además de ofrecer un nuevo enfoque en el derecho público.

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