Accidentes vs Siniestros

Choque multiple en la autopista

9 enero 2018 5:00 pm

Hace unos años, más de 10 en realidad, en el mundo de la seguridad vial algunos propusieron que el término “accidente” para referirse a un choque debía dejarse de usar para cambiar a siniestro, hecho de tránsito o algún otro término que evitara pensar que estos eventos eran “accidentales”.  El argumento se centraba en decir que si son prevenibles, entonces no son accidentes.

En los grupos de víctimas por tránsito, los enfocados en la educación y formación vial, y, en general, en los grupos que yo llamaría “tradicionales”, este razonamiento tuvo eco puesto que, con frecuencia, buscan usuarios responsables.

El término “accidente” pareciera no responsabilizar a nadie y evitaría el que se haga justicia. Además, sostienen, los accidentes son azarosos y no se pueden prevenir.

Podría sonar coherente, pero si miramos el diccionario, los accidentes simplemente se definen bajo tres características: un suceso que altera el orden normal de las cosas, que genera daños y que es involuntario. Nada más.

Y aunque este “cambio de paradigma” tuvo muchos seguidores, dos nuevos modelos de seguridad vial reivindicaron el término “accidente” como el técnicamente más adecuado apoyándose en la tesis que seguridad vial debe abordarse como un sistema integral.

Uno de ellos fue la Visión Cero de Suecia, anunciada en 1997. En ella se establece que, a pesar de la ocurrencia de los accidentes, ninguna muerte debería suceder. Es decir, que da por hecho que es imposible evitar todos los accidentes, pues el error humano siempre estará presente, pero que sí es posible adaptar todo el sistema para que la gente no muera al trasladarse.

El otro modelo es el Decenio de Acción para la Seguridad Vial 2011-2020. En éste la responsabilidad del usuario pasa hasta el cuarto pilar, mientras que los primeros lugares los ocupan la gestión de la seguridad vial, la infraestructura segura y los vehículos seguros, respectivamente.

Los que buscan omitir que se les llame “accidente” consideran que si un niño muere, es una negligencia y alguien tiene que pagar; el ejemplo del conductor alcoholizado es reiteradamente utilizado para señalar un responsable evidente.

Los que buscan mantener el término “accidentes”, en cambio, apuestan a desarrollar un sistema más seguro y adaptado para todos, donde los riesgos sean menores, no sea criminal equivocarse y nadie tenga que pagar con la vida.

Si un niño muere, es porque el sistema no lo protegió y será necesario corregir y mitigar los riesgos para que no se repita; evitar que el alcoholizado sea conductor; y todo aquel involucrado en un accidente es percibido como víctima.

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