Las feas sorpresas que nos salen en las piñatas de la posada

1 diciembre 2017 10:01 am

Seguro recuerdas que luego de romper la piñata de la posada  salían disparados de ella un cúmulo de dulces duros, pálidos colores y empalagosos sabores, llamados colación.

Pero el tormento no acababa ahí, en las posadas también te ofrecían otros productos muy tradicionales de las fiestas decembrinas que para ser honestos sabían muy mal, te presentamos un listado de algunos de estos productos.

    1. Colaciones, “el dulce modesto de uso rudo”. Se trata de un caramelo macizo, pero enserio macizo, que es básicamente hecho de azúcar glas endurecida en cuyo centro hay una porción de cáscara de naranja o canelón, no intentes morderlo pues podrías perder las muelas en el intento. Su origen es incierto pero se sabe que eran ingeridos en la época de la colonia, aunque hay otras teorías más sobre su creación. En la actualidad la fábrica de caramelos La Giralda produce el 70% de las colaciones que se comen en México.
    2. Cacahuates secos. Los cacahuates son algo que no puede faltar en ninguna posada mexicana, pero en diciembre este producto suele escasear demasiado a grado tal que solo quedan en los puestos los cacahuates de tercera, es decir aquellos que son pequeños, viejos y  casi seguramente rancios, no es raro comer una de estas leguminosas de baja calidad en las fiestas decembrinas.
    3. Tejocotes amargos. Algo que frecuentemente cae de la piñata al por mayor son los tejocotes, los cuales no suelen ser para nada dulces si no son preparados en el ponche o bien en caramelo, sin embargo cada año muchos no entendemos la lección y nos comemos alguno crudo.
    4. Jícamas llenas de tierra. Es otro de los productos que nos hace sufrir en las posadas pues si queremos comerlo tras caer de las piñatas tenemos que lavarlo con una escobeta para librarlo de toda la tierra que trae desde su campesino origen, no falta el tío al que no le importa su vida y con la mano libra a la jícama de la tierrita y la empieza a comer.

  1. Dulces de a kilo. En todos los mercados populares de la Ciudad de México venden un surtido de dulces por kilo, aquí hay caramelos macizos,  paletas tiesas, chicles empalagosos,  chiclosos incomibles, monedas de chocolate y hasta pastillas de sabores, entre otros dulces económicos más.
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