Gobierno de la CDMX pagó pensiones a 20 mil viejitos ¡Que ya habían muerto!

El Gobierno federal detectó que adultos mayores que murieron hace diez años, continuaban recibiendo su pensión; algunos familiares aún tenían sus tarjetas.

Al menos 20 mil adultos mayores que fallecieron en los últimos diez años continuaron recibiendo las pensiones de dos mil 418 pesos que el Gobierno de la Ciudad de México entregó hasta diciembre pasado.

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Irregularidades en los padrones de beneficiarios permitieron que al menos desde 2008, que millones de pesos del presupuesto social continuaran dispersándose en tarjetas a nombre de personas que ya habían muerto.

De acuerdo con la delegada del Gobierno de México para la ejecución de los programas sociales en la capital del país, Cristina Cruz, en algunos casos ya detectados, los familiares de los finados aún tenían las tarjetas en las que se depositaba la pensión de adulto mayor.

Sin embargo, en la mayoría de los casos las autoridades aún desconocen el destino de las pensiones y el monto que pudo, en su caso, dispersarse a las tarjetas de los beneficiarios que al morir nunca fueron dados de baja.

“Lo que hemos encontrado es que el padrón tenía y sigue teniendo muchas personas fallecidas… fallecidas de 15 días, pero hasta de diez años hemos encontrado. Esto pasaba porque no se cruzaban ambos padrones y porque no se estaba cruzando el padrón con el Registro Nacional de Población”, explicó la funcionaria federal.

La omisión en el cruce de información, entre la anterior Secretaría de Desarrollo Social de la Ciudad de México (Sedeso), dependencia encargada de operar el programa de pensiones a adultos mayores, y las autoridades federales, permitió que al menos hasta diciembre del año pasado, el Gobierno capitalino depositara alrededor de 48 millones de pesos a tarjetas cuyos titulares ya había muerto.

La Sedeso acumuló al menos durante diez años este tipo de registros anómalos y no fue sino hasta que la nueva administración de la Secretaría de Inclusión y Bienestar Social entregó la operación del programa a la representación del Gobierno de México que comenzaron a evidenciarse.

“Hemos entregado alrededor de 200 mil tarjetas. Estamos hablando de un 10% que hemos encontrado que tenían estas irregularidades, sobre lo que vamos encontrando. De los 200 mil que hemos entregado, aproximadamente 20 mil están fallecidos”, aseguró Cruz en entrevista con El Big Data.

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-Indagan destino de las pensiones-

La delegada federal aseguró que desde el 1 de enero pasado, en todos los casos que se detectan de este tipo las tarjetas de los beneficiarios han sido canceladas y en consecuencia la dispersión de recursos.

Al ser cuestionada sobre el uso que se pudo dar de las pensiones que sí se dispersaron, Cruz explicó que la oficina de encabeza prepara un reporte para que todos los casos se investiguen.

Explicó que aún no tienen certeza sobre si los familiares de los beneficiarios finados pudieron disponer de las pensiones o si otra persona tuvo acceso a estos recursos.

“En algunos casos sí hemos encontrado que nos dicen que tienen la tarjeta, en algunos casos no nos dicen nada y en algunos casos que se reportó la tarjeta y se recogió”, señaló la funcionaria federal.

“Hay familias que cuando vamos y preguntamos por alguien que se murió casi nos cierran la puerta. Hay personas que se ponen a platicar. Hay quienes dicen que todavía tienen la tarjeta porque nunca se las pidieron y que les siguen depositando”, abundó.

-Van por prueba de vida-

Cruz apuntó que a través del nuevo mecanismo que el Gobierno de México implementó para el ordenamiento y entrega de los programas sociales, directamente a los beneficiarios, se han detectado estos casos y otro tipo de irregularidades.

Detalló que para evitar usos indebidos de los recursos presupuestales o que el dinero se entregue a otras personas que no sean los beneficiarios, las brigadas de la Delegación del Gobierno de México realizan visitas territoriales para ubicar a cada adulto mayor que recibe este apoyo social.

“En esta primera etapa estamos verificando que estas cosas no sucedan, por es el mecanismo de entregar la tarjeta es el correcto: verificar que la persona exista, ir a entregar persona por persona y tomar una fotografía, que es la prueba de que está viva”, explicó.

Cruz reconoció que su meta es “titánica”, pues la oficina que encabeza está encargada de levantar un censo sobre los beneficiarios de programas sociales; ahora unificados en su operación desde el Gobierno de México.

El objetivo, detalló, son 2.5 millones de domicilios que deben ser visitados y en los que se debe comprobar la existencia de la persona o personas que reciben algún tipo de apoyo social.

Para lograrlo, la delegada del Gobierno de México cuenta con mil 312 funcionarios “que si lo dimensionamos para el tamaño de la ciudad, no es tanto”, admitió.

Hasta la administración pasada, la ahora desaparecida Sedeso contaba con un padrón de 525 mil adultos mayores que recibían una pensión; a la fecha, el programa llega a 809 mil beneficiarios, de una meta de 850 mil.

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