De la depresión al homicidio, una realidad entre los jóvenes

18 enero 2017 3:17 pm

Esta mañana, un menor de 15 años ingresó al Colegio Americano del Noreste, en Nuevo León, y disparó un arma de fuego contra sus compañeros y profesora mientras se encontraban en clases.

Según los primeros informes de las autoridades, indicaron que Federico Guevara Elizondo, de 15 años y responsable del ataque, se encontraba en tratamiento, ya que padecía de depresión.

Leer más: Confirman muerte del agresor en colegio de Nuevo León

La doctora en investigación psicoanalítica del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social, Vanessa Nahoul, dijo que probablemente el agresor pudo haber sufrido de un episodio depresivo en el momento del ataque, por lo que “se vio en la necesidad” de descargar su ira contra sus compañeros.

A pesar de que el joven se encontraba en tratamiento contra la enfermedad, la experta señaló que este suceso fue parte de la desconexión y desorganización que viven las personas que padecen de dicho mal.

La especialista señaló que la depresión puede ser causada por distintos factores. Entre ellos, se encuentran el hereditario, es decir que cuentan con una estructura con predisposición a la enfermedad desde el nacimiento, así como la transmisión a través del medio de crianza de por padres agresivos y agresiones ambientales que llevan a crear fantasías para descargarlas sobre otros.

Nahoul señaló que la frustración u odio en periodos depresivos, se puede volcar contra uno mismo y siempre existe un detonante, en estos casos, que desata la ira. Por ello, “Federico pudo haber arremetido de tal forma contra sus compañeros y maestra”.

La también psicoanalista recalcó que existen focos rojos para que los padres de familia detecten si sus hijos padecen de depresión o algún otro trastorno mental, entre los cuales se encuentran: la falta de comunicación del joven con la familia, aislamientos, maltrato a animales, que no sigan reglas, cometer actos crueles y agresivos sin sentimiento de culpa.

Añadió que los hombres que tienen este padecimiento son más propensos a suicidarse con mayor frecuencia que las mujeres, e inclusive, estos suelen hacerlo de forma más “agresiva”.

A su vez, refirió que si las familias de los afectados detectan alguno de los síntomas antes mencionados, éstos deberán llevar al menor para que reciban atención psicológica para evitar “este tipo de tragedias.

Según datos de la Asociación Psiquiátrica Mexicana (APM), cerca de 3.3% de la población mexicana padece de depresión y a los 24 años, quienes tienen la enfermedad, al menos han presentado un periodo depresivo durante su vida.

Además, las cifras indicaron que 39% de la juventud mexicana presenta algún trastorno mental, que puede ser detectado si la persona consume sustancias nocivas para la salud, baja de estado de ánimo, problemas de conducta, ansiedad o trastornos en la alimentación.

Asimismo, datos de la misma asociación señalan que 90% de los casos de suicidio están relacionados con enfermedades mentales, por lo que es importante determinar los factores detonantes de la enfermedad.

Alejandro Águila, psicoanalista y director del Instituto Hispanoamericano de Suicidología señala que los factores  en niños y adolescentes los alienta a quitarse la vida o estar deprimidos por la falta de integración familiar, los vínculos deteriorados, maltrato, abuso, abuso sexual y abandono.

“Esto es lo que más encontramos en la década reciente, los padres por actividades o trabajo salen y los niños permanecen más conectados a aparatos electrónicos que a personas y no sale, no va al parque, no sale a la calle, no hacen actividades afuera, sus actividades son dentro de casa y con aparatos electrónicos que lo lleva a pensar que no están teniendo un vínculo humano”.

El también suicidólogo dijo que hace 28 años realizó una investigación que sigue vigente, pues ha hecho falta fomentar vínculos sanos en la sociedad, además de tener reguladas sus actividades, pues al tener una vida desorganizada no les da estructura o visión de unidad para sentirse integrado dentro de una familia y de una sociedad.

“Lamentablemente persiste el tabú de pedir ayuda, hay mucha necesidad de cultura en la salud mental, la gente primeramente piensa que no tiene depresión, no conoce los signos y síntomas de la depresión y confunden momentos de tristeza, soledad o vacío como una situación temporal o pasajera y no saben que son círculos que se pueden establecer en un individuo y convertirse en un cuadro patológico”, comentó.

Comentarios