Más de 20 mil mexicanos esperan un órgano

11 enero 2016 11:52 am

Bajo el blanco de su vestimenta que la acredita como enfermera, Guisety López Cantera proyecta confianza; es el objetivo principal de su vocación ante el cuidado de la vida ajena, el valor en el que académicamente fundamentó su trabajo recepcional: “La experiencia de autorizar la donación de órganos en un familiar con muerte encefálica”, que le permitió obtuviera el grado de licenciatura.

En México existen aproximadamente 20 mil 150 personas en espera de un órgano y casi cinco mil 450 pacientes con trasplantes.

La alumna otomí de la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia (ENEO) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), originaria del Valle del Mezquital, Hidalgo, mencionó que su principal motivación al abordar dicho problema de salud pública, la encontró en la baja cultura de renuncia voluntaria de vida que se tiene contemplada en nuestro país.

La situación se vuelve aún más compleja al tratarse de alguien con muerte encefálica (cerebral), pues la donación depende en su totalidad de la autorización de sus familiares, y la decisión transita por un cúmulo de factores socioculturales, incluso al cuestionarse si el paciente está vivo o muerto”, expresó López Cantera.

ElBigDataMx/Salud/donacion de organosSu propuesta principal consiste en sensibilizar a la población. Considera que es importante que las enfermeras y enfermeros formen parte de los comités de donación en los nosocomios, que la información sea clara y precisa para terminar con la incapacidad de convertir potenciales donantes en donantes reales.

 Tesis

Guisety es la primera de su familia en titularse en la UNAM, gracias al Sistema de Becas para Estudiantes Indígenas (SBEI) del Programa Universitario de Estudios de la Diversidad Cultural y la Interculturalidad (PUIC).

Aquí, en la ENEO, somos muchas personas las que venimos de fuera, creo que hay un alto índice de estudiantes de enfermería que tienen beca; en particular, el cuidado está muy relacionado con todo lo cultural, lo aprendemos desde nuestras raíces y de ahí viene toda esa actitud como personal de enfermería, que nos complementa y nos hace más fuertes”, comentó.

Elaboró su trabajo recepcional durante el tiempo que contribuyó como pasante en el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”, en donde analizó 114 expedientes de personas con muerte cerebral; en el 68% de los casos no existió voluntad para la donación. 

El 24% de los órganos donados fueron córneas y riñones, cedidos  mayormente por mujeres.

Los jurados en el examen profesional fueron los profesores Virginia Reyes Audiffred, Norberta López Olguín y su asesora Teresa Sánchez Estrada.

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