Los ríos del DF, de caudales abiertos a basureros

29 noviembre 2015 11:59 pm

Pese a que jefaturas delegacionales, autoridades capitalinas y Gobierno Federal han buscado rescatar los ríos Magdalena y Eslava -los cuales cruzan las delegaciones Cuajimalpa, Magdalena Contreras, Álvaro Obregón y Coyoacán- estos caudales de agua adquirieron una nueva función: ser tiraderos de basura.

En 2007 el Gobierno del Distrito Federal impulsó el Programa Maestro para limpiarlos; este fracasó, incluso la Procuraduría Ambiental de Ordenamiento Territorial (PAOT) indicó que los índices de contaminación en ambos ríos se elevaron 27% en lo que va de este año.

Asimismo, detalló que en los últimos años estos ríos han sido utilizados por los pobladores como canal de desagüe y recipiente de residuos sólidos, lo cual ocasionó el deterioro y contaminación de estos caudales de agua.

Según el estudio, el río Magdalena y su afluente -los cuales constituyen los principales aportes de agua superficial a la Zona Metropolitana de la Ciudad de México- presentan  altos niveles de contaminación.

Datos oficiales detallaron que a pesar de la implementación de obras de contención de suelo, construcción de colectores marginales y brigadas de limpieza -por administraciones pasadas- los ríos siguen siendo albergues de basura y residuos sólidos por residente de la zona.

El actual jefe delegacional de Magdalena Contreras, Fernando Mercado Guaida aclaró para El Big Data Mx que existen partes del río que se encuentran limpias como el Parque Nacional de los Dinamos; sin embargo, precisó que la zona urbana de Magdalena Contreras es donde se vierte todo tipo basura.

“Encontramos llantas de automóviles, basura incluso motocicletas durante las brigadas de limpieza, por ello solicitamos a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal etiquetar 16 millones de pesos para la recuperación de este cuerpo de agua”, dijo Mercado Guaida.

Señaló que los pobladores de varios pueblos y colonias de la demarcación siguen depositando todo tipo de basura al río, esto en gran parte, abundó, debido a que los colectores marginales se encuentran inservibles y rotos. 

De igual forma, precisó, el mantenimiento de estos cauces no se dio de manera continua, lo que derivó en un abandono y descuido de la zona, por lo que urgió a las autoridades locales poner atención a este río -considerado uno de los últimos de su tipo en la capital del país-.   

Asentamientos irregulares… otro de los males

Fernando Mercado destacó que la deforestación en su cuenca, el crecimiento de asentamientos humanos irregulares en suelo de conservación, así como la disminución de los escurrimientos de agua que abastecen los ríos de la zona provocaron que este problema se agravara.

El priista indicó que el crecimiento de la mancha urbana en zonas ambientales de la demarcación es un fenómeno social que ha venido incrementándose en los últimos años y que propició un incremento es las descargas de aguas negras. 

“Se tiene registro de 14 asentamientos humanos en varias zonas de la delegación, debemos entender que estas colonias se han instalado en esos lugares de manera ilegal, lo que debemos buscar es un programa para regular esta actividad”, refirió el jefe delegacional en Magdalena Contreras.

Encienden expertos focos rojos

Especialistas consultados por El Big Data Mx, afirmaron que estos cuerpos de agua padecen de fuertes índices de  contaminación por las continuas descargas residuales que vierten los pobladores en estos lugares, por lo que su existencia corre peligro.

Pese a que las cuencas de la parte superior del río aún se encuentran limpias, Rafael Contreras, biólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), mencionó que la parte intermedia y  baja de los arroyos tienen una degradación importante

Por lo que  encendió los focos rojos, pues aseguró que este afluente de agua, es uno de los últimos considerados de tu tipo en el Distrito Federal, y en caso de no atender esta problemática,  se corre el riesgo de que se conviertan sólo en ojos de agua. 

El experto hizo hincapié también en las extracciones ilegales que se realizan por los habitantes de la zona y una cultura persistente de la ciudadanía de arrojar líquidos a los ríos, lagos, y cuerpos de agua.

Afirmó que este no es el único problema que enfrentan estos manantiales, pues afirmó que el cambio climático y la demanda creciente del agua en el DF, ocasionará  que en los próximos años se empiece a sufrir una  escases de este líquido. 

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