Peña Nieto castigó todo su sexenio el presupuesto para museos

Foto: Ilustrativa

El recorte presupuestal de los últimos años ha impactado a todos los recintos, incluso a aquellos con reconocimiento mundial.

En los últimos nueve años los recursos destinados a los principales museos del país han estado marcados por los altibajos.

Mientras recintos como el Museo Nacional de Antropología (MNA) incrementaron los recursos que reciben cada año desde 2010, otros espacios como el Nacional de Historia, del Templo Mayor o el Nacional de Arte (Munal) padecieron gradualmente la reducción de su presupuesto durante la administración de Enrique Peña Nieto, período en el que paradójicamente fue creada la Secretaría de Cultura.

Otro espacio emblemático como el Museo del Palacio de Bellas Artes, donde se instalan las exposiciones más publicitadas y visitadas del país, ha sobrellevado una situación más extrema; desde 2014, cuando el recinto alcanzó la cifra récord de 73 millones 857 mil pesos para su sustento anual, los números han ido en picada.

De acuerdo con la relación de recursos que los ocho principales museos del país han recibido del Gobierno federal desde 2010, obtenida por El Big Data a través de una solicitud pública de información, en los últimos años de la administración de Felipe Calderón, cuando aún existía el Conaculta, los museos fueron incrementando lentamente sus recursos.

Con la llegada de Enrique Peña Nieto los recintos volvieron a tener un repunte en su economía, pero conforme pasaron los años y el Gobierno del priista fue enarbolando la bandera de la cultura como uno de sus grandes temas de interés, al grado de crear la secretaría número 18 de la administración, los museos fueron perdiendo recursos que jamás recuperaron.

Esto los mantiene en un estado de vulnerabilidad, ya que carecen de sistemas de alarma y alertas contra sismos e incendios, entre otras deficiencias, lo que pone en riesgo el patrimonio que está a su resguardo.

Los más afectados

Cuando en noviembre del año pasado el Gobierno electo de Andrés Manuel López Obrador organizó una serie de encuentros con la comunidad cultural para conocer el estado del sector, los focos rojos se prendieron a la hora de abordar el tema de los museos. La necesidad de mejores presupuestos fue una de las principales preocupaciones.

Durante el diálogo convocado por Alejandra Frausto –actual secretaria de Cultura federal y quien entonces ya había sido designada para ocupar el cargo–, Sylvia Navarrete, directora del Museo de Arte Moderno (MAM), enumeró las deficiencias que la falta de recursos produce en los museos del país, entre las que destacan ausencia de sistemas de alarma y alertas contra sismos e incendios, falta de accesos para personas con discapacidad y bodegas con carencias de equipamiento.

Los reportes entregados a El Big Data a través de transparencia confirman que la disminución de los recursos en los museos es una realidad.

El caso más evidente es el del Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA), el más visitado bajo administración del INBA, que en tan sólo cinco años, de 2014 a 2018, perdió unos 23 millones de pesos de los 73 millones 857 mil pesos que recibió al inicio de ese periodo.

A partir de 2014 el presupuesto del MPBA fue fluctuando, siempre a la baja. En 2015, se le asignaron 69 millones 630 mil pesos; para el año siguiente la cifra volvía a reducirse a 62 millones 129 mil pesos, pero su caída más estrepitosa sucedió en 2017 (justo cuando se creó la Secretaría de Cultura) cuando recibió apenas 35 millones 160 mil pesos, es decir menos de 50% del presupuesto que había recibido en 2014.

Y si bien en 2018, la cifra tuvo una recuperación y llegó a los 45 millones 133 mil pesos, jamás volvió alcanzó el recurso que tuvo en 2014.

Otro espacio que ha visto caer sus recursos es el Museo del Templo Mayor, que administra el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). El recinto, que está entre los cinco más visitados del país, comenzó su descenso de presupuesto desde los años de Felipe Calderón en la presidencia.

Si en 2010 tenía un presupuesto de 12 millones 509 mil pesos, al finalizar el sexenio del panista había caído a nueve millones 272 mil pesos. En ese rubro siguió hasta 2016, cuando recibió nueve millones 714 mil pesos, pero los números acabaron en el suelo en los siguientes años: en 2017 el recinto recibió cinco millones 659 mil pesos y en 2018, apenas seis millones 779 mil pesos.

La reducción de recursos también ha pegado al Museo Nacional de Arte (Munal), que en el último año de Calderón alcanzó una cifra récord como presupuesto anual de 23 millones 687 mil pesos.

Sin embargo, en el primer año de Gobierno de Peña Nieto la cifra se desplomó a sólo 10 millones 671 mil pesos y si bien en 2015 volvió a recuperarse hasta los 32 millones 512 mil pesos, desde entonces ha seguido en picada y para 2018 ese presupuesto se redujo a la mitad y sólo alcanzó 18 millones 289 mil pesos.

El Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec” es otro de los museos que han visto desvanecer sus recursos. A partir de 2015, cuando recibió como presupuesto anual 16 millones 108 mil pesos, el dinero se ha reducido: en 2016 bajó a 13 millones 589 mil pesos, un año después a 13 millones 307 mil pesos y el año pasado, cayó a 12 millones de pesos.

Los consentidos

Dos museos en el país resaltan por su tendencia presupuestal al alza. Si bien no existe un sólo espacio en el que sus recursos se mantengan estables, el Museo Nacional de Antropología (MNA) y el Museo Rufino Tamayo parecieran ser los consentidos de las dos últimas administraciones federales al registrar aumentos en sus presupuestos anuales desde 2010 al 2018.

El del MNA es el espacio mexicano más visitado y reconocido en el mundo y en los últimos ocho años ha incrementado su presupuesto alrededor de 25 millones de peso.

En los últimos tres años del Gobierno de Calderón, cuando el Conaculta era presidido por Consuelo Sáizar, el museo pasó de recibir en 2010 41 millones 183 mil pesos a 46 millones 126 mil pesos en 2011 y 52 millones 588 mil pesos en 2012.

Esa tendencia continuó en los siguientes dos años, ya con Peña Nieto en el poder, en 2013 recibió 57 millones 786 mil pesos y un año después, 66 millones 34 mil pesos. Para 2015, la cifra volvió a bajar a 59 millones 78 pesos y en 2016 la caída parecía inminente al recibir sólo 51 millones 37 mil pesos, aunque en 2017, la inversión para el museo antropológico alcanzó nuevamente su cifra récord de 66 millones 946 mil pesos para su manutención.

El otro espacio que ha mantenido su ascenso presupuestal es el Museo Rufino Tamayo. De contar con nueve millones de pesos en 2010, arrancó la administración de Peña Nieto, en 2013, con un presupuesto de 16 millones de pesos y la subida llegó a 26 millones 838 mil pesos en 2015; para 2017 el presupuesto volvió a bajar a 17 millones 614 mil pesos, pero el año pasado nuevamente llegó la recuperación con un presupuesto de 26 millones 491 pesos.

Soluciones

En el mundo las alarmas sonaron al unísono cuando el 2 de septiembre de 2018 las llamas consumieron el Museo Nacional de Brasil y sus 20 millones de piezas.

La reducción en el presupuesto asignado por el Gobierno inmediatamente fue señalado como una de las causas de la tragedia.

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En México, el curador y teórico del arte, Octavio Avendaño coincide con Sylvia Navarrete acerca de las necesidades que arrastran desde hace años los espacios de exposición.

El país, cuenta en entrevista, ha logrado crear una infraestructura física y una programación permanente de exposiciones y difusión; “sin embargo, creo que últimamente los recortes presupuestales, sobre todo a partir del sexenio de Enrique Peña Nieto, han venido afectando el desarrollo del elemento más importante que representa a un museo y que se refiere al trabajo de investigación y de difusión de los patrimonios que están bajo su resguardo”.

El especialista dice que ante la realidad económica que afecta a los espacios y frente a la nueva etapa gubernamental que México vive, los esfuerzos deben concentrarse en salvaguardar y conservar “en condiciones aceptables” los patrimonios culturales.

Sería importante que la nueva administración haga todo un estudio, un balance sobre cómo está recibiendo el patrimonio de todos los mexicanos”. Atender el tema, alerta, “podría prever un desastre cultural en nuestro país”.

“Se necesita revisar cada uno de las condiciones de los museos, empezando por elementos muy básicos como por ejemplo las bodegas donde se resguardan las obras patrimoniales de todos los mexicanos; se tiene que ver si existen las condiciones profesionales, cuáles son las condiciones de las obras que viajaron muchísimo en el sexenio pasado, sobre todo las de Frida Kahlo y Diego Rivera.

“Dejemos de pensar en este momento en exposiciones grandilocuentes, estamos en un momento de urgencia, pero también muy oportuno”, dice.

A la propuesta de revisar las condiciones de cada museo se suma la de Navarrete, quien afirma que de no haber un presupuesto específico para cada recinto, la solución son los recursos autogenerados, “que las entradas no se vayan a Hacienda sino que regresen a los museos y esos millones de más los invirtamos en esas necesidades de infraestructura”.

LOS MENOS AFECTADOS

Otros museos como el de Arte Moderno (MAM) han padecido muy poco los vaivenes presupuestales.

Desde 2010, el recinto casi no ha modificado su dinero: mientras en 2010 el presupuesto anual de este espacio fue de nueve millones de pesos, en 2017 subió a 11 millones de pesos y así se conservó el año pasado.

El reporte de transparencia completa a los ocho recintos más importantes del país con el Museo Nacional de las Intervenciones; ese espacio no detalló año por año su presupuesto (debido a que funciona a través de partidas), pero informó que de 2013 a 2017 trabajó con 15 millones 230 mil pesos.

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