México, el país de las propinas

Esta gratificación voluntaria se ha convertido en modo de subsistencia de miles de familias e incluso abrió las puertas a la informalidad y omisión de los patrones.

Tu propina es mi sueldo, por favor no me olvides”,  es uno de los mensajes que comúnmente puedes leer en bares, restaurantes, locales de comida, aparcaderos y hasta gasolineras de México.

La realidad es que aunque en el país no existe ninguna ley que te obligue a dejar propina, al menos dos millones de personas en México reciben propina como parte de su salario. Principalmente meseros, cerillos, valet parking, despachadores de gasolineras, ayudantes de cocina, entre otros.

Este tema cobra relevancia con la entrada del nuevo Gobierno, encabezado por Andrés Manuel López Obrador, quien ha asegurado que uno de sus principales objetivos es mejorar la capacidad adquisitiva de los mexicanos.

De acuerdo con el estudio de Organismos de Seguridad Social, del Colegio de Contadores Públicos de México, la propina resulta importante en la economía mexicana formal e informal, aunque en la Ley Federal de Protección al Consumidor está prohibido que cualquier proveedor de bienes o servicios pida propinas.

“La propina en México no es obligatoria, así lo avala la Ley Federal de Protección al Consumidor y en caso de que un restaurante, local o gasolinera diga lo contrario podrían recibir una fuerte multa”, explicó el abogado Manuel Sánchez.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) establece que el usuario es quien decide si quiere dar propina y definir el monto que quiere dar; en dado caso de que te obliguen o no te dejen salir del establecimiento si no pagas la propina es necesario que lo denuncies.

A los dueños del local/establecimiento les impondrán una multa que va desde 638 pesos y podrían elevarse hasta 2 millones 496 mil 402 pesos.

El tema de las propinas genera una cadena de problemas, tales como el incumplimiento de los empleadores a  dotar a los trabajadores de un salario justo, y en algunos casos ni siquiera les dan un sueldo; abusos laborales e incluso corrupción.

El estudio Here’s a Tip: Prosocial Gratuities Are Linked to Corruption (Una propina: las gratificaciones se relacionan con la corrupción), hecho por la Universidad de Harvard, encontró que en los países donde se dan más propinas existen tasas más altas de corrupción.

Una forma de ganarse la vida

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), al cierre del segundo trimestre de 2018 había ocho millones 705 mil 172 personas ocupadas que perciben ingresos mensuales equivalentes a un salario mínimo o menos.

Es por ello que las propinas se vuelven una necesidad de subsistencia de muchos trabajadores, ya que constituye la principal base de su ingreso. Aunque es variable, para algunos empleados llega a ser equivalente a 50 o hasta 100% de su sueldo total.

El sector restaurantero se encuentra en el tercer peldaño que sostiene la economía mexicana al generar 3.2 millones de empleos indirectos, entre los que se encuentran lavaplatos, ayudantes generales, meseros, cajeros, repartidores, cantineros, limpieza, mantenimiento general, encargados de baños, entre otros.

Según datos del estudio Precariedad laboral y derechos negados en un sector de la economía informal: meseros en los restaurantes de la Ciudad de México, elaborado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), de casi un millón 300 mil trabajadores directos del sector, 611 mil perciben un salario tan bajo que recurren a la propina. Y esto sólo representa lo que pasa en el sector formal, ya que el informal aún es incontable.

Según la chef María Elena Ramírez, quien labora en la colonia Polanco en la Ciudad de México, la cuestión de dejar propina no es sólo en beneficio del empleado sino que la mitad de ese dinero va para el propio establecimiento.

“La realidad, tristemente, es que las propinas se están convirtiendo en obligatorias porque de esa cantidad los meseros deben pagar un porcentaje al restaurante, que en ocasiones se convierte en más de la mitad. Y si no les dejan, de todos modos, tienen que pagar y completar ‘la cuota’”, agrega.

Señala que aunque los meseros tienen un sueldo, éste es mínimo, por lo que las propinas los ayudan a obtener más ingresos.

Generalmente la propina se reparte con las áreas de cocina, bar, capitanes y cajeros.

Daniel Toledo Heredia es cajero en un restaurante de la colonia Condesa, en la Ciudad de México, y explica que se registra la venta del mesero, es decir, todas las cuentas que él cobró, como en teoría cada cuenta le dejó 10% de propina, ellos deben repartir parte de ese porcentaje a cada área correspondiente, al final ellos se quedan con su parte proporcional que es de 3.3% de toda su venta.

Cuando un cliente les deja más de 10% compensa al que no les dejó nada; a veces terminan pagando o sin ganar propina, reconoce.

Sin embargo, esta conducta está prohibida por la Ley Federal del Trabajo, que establece:

“Las propinas son parte del salario  de los trabajadores a que se refiere este capítulo en los términos del art. 347. Los patrones no podrán reservarse ni tener participación alguna de ellas”.

Para los empleados de las gasolineras la situación no es muy distinta. Además de pagar el “derecho de piso”, tienen la obligación de vender una cuota mínima de productos de la estación de servicio, como aceites o aditivos.

Las propinas son su principal fuente de ingresos, ya que el salario que reciben es muy bajo.

De la ayuda a la informalidad

El Big Data pudo constatar que incluso en algunos establecimientos, sobre todo de venta de comida, se colocan letreros para “advertir” que personas que laboran ahí no tienen salario y sólo viven de las propinas, por lo que agradecen la “ayuda”.

Sin embargo, se trata de una informalidad disfrazada, pues en un empleo legal el patrón tendría que cubrir el salario de todos sus trabajadores.

Esta situación se traslada a otros casos como los lavacoches, valet parking o los empacadores del centro comercial.

“No sólo se trata de una problemática que afecta a las personas que viven en el país, sino que involucra a los turistas y por ende a la economía mexicana. Es todo un efecto dominó.

“La gente que vive en países del primer mundo como Holanda, Italia, Japón, China; todos ellos no están acostumbrados a que alguien, como los meseros o los guías de turistas, les pidan propina”, dijo la economista Valeria del Castillo.

Pero mientras que las propinas ayudan al sustento de los trabajadores, también se prestan a abusos.

En el tema de los franeleros se cae incluso en un problema social, pues apartan calles enteras con botes de cemento para que los automovilistas que llegan a hospitales, auditorios, estadios y hasta centros comerciales tengan un sitio en donde puedan estacionarse sin pagar un estacionamiento privado a cambio de un “apoyo”.

Cabe señalar que el oficio de los franeleros es ilegal, ya que representa un delito apartar cualquier parte de la vía pública y por ende no pueden imponer ningún cobro a la ciudadanía por estacionarse.

Lo peor es que el cobro en ciertos sectores oscila entre los 100 y hasta los 200 pesos por día. Los sujetos te cobran propinas porque según ellos “una cosa es dejarte estacionar y otra muy diferente es cuidar de los ladrones el vehículo”.

“Si no les pagas el ‘derecho de piso’ te ponchan las llantas, estrellan los medallones y rayan la carrocería, cosas que cuestan muchísimo para su reparación”, nos contó José Luís Sánchez, un afectado.

La ‘venganza’ de los trabajadores

En la colonia Condesa el cajero Daniel Toledo Heredia nos platicó cómo es que reaccionan algunos de los meseros con las personas que no les dejan propina.

De acuerdo con el joven de 23 años, la mayoría de los meseros se “desquita” contra los clientes que son frecuentes y no pagan buenas propinas tardando en tomar su orden, en llevarle los platillos, ignorándolos o simplemente evitan atenderlos.

Aunque también existen meseros y hasta cocineros que escupen a la comida cuando algún cliente “abusivo” consume arriba de mil pesos y les deja 10 pesos de propina.

“De una u otra forma hasta a nosotros los cocineros nos toca propina y si la gente que nos presionó no nos dejó propina y aparte nos trató como si fuéramos sus esclavos, se desquitan. ¡Claro que sí pasa!”, aseguró María Elena Ramírez, chef.

Un fenómeno latino

Dejando de lado que existen lugares en los que no te dejan salir si no pagas la propina, en su mayoría bares, hay personas que deciden dejar esta compensación de forma voluntaria.

De acuerdo con el psicólogo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Uriel Flores, existen dos razones: recompensar a quien presta un buen servicio y como mecanismo para levantarse el ego.

“Dejar propina no siempre tiene como objetivo primordial la recompensa a quien presta un buen servicio, como un mesero o un taxista, existen otros motivos detrás de esta gratificación. Hay que ser realistas, hay personas que lo hacen para sentirse bien con ellos mismos”, asegura.

El especialista señala que un estudio del profesor norteamericano, Michael Lynch, analista del comportamiento del consumidor que realizó numerosos estudios sobre la propina, las personas dan dinero extra tras el pago de la cuenta para obtener aprobación social, evitar remordimientos y aumentar el sueldo del trabajador.

“Muchos empleados de los sectores hoteleros y gastronómicos ganan salarios más bajos de lo normal, como sucede en Estados Unidos y en México”, apunta.

“Entonces se espera que las propinas sean altas para compensar los sueldos bajos. Hasta tal punto que el salario mínimo para trabajadores que reciben propina es menor”, se puede leer en el estudio de Lynch.

Pero la historia de la propina no sólo le atañe a México, a lo largo y ancho de América Latina también se presenta este fenómeno.

En Costa Rica la ley establece el derecho a la propina de los trabajadores de restaurantes, bares y otros establecimientos donde se preste un servicio “llevado hasta la mesa”. De su salario neto, se suma 10% adicional proporcionado por el consumidor.

De igual manera, República Dominicana tiene reglamentado el pago de propina.

“En los hoteles, restaurantes, cafés, barras y en general, en los establecimientos comerciales donde se expende para su consumo en esos mismo lugares comidas o bebidas, es obligatorio para el empleador agregar 10% por concepto de propina en las notas o cuentas de los clientes”, se lee en el artículo 228 del Código de Trabajo.

Para Brasil la historia cambió en marzo de 2017, el país modificó la ley que se encarga de regular el cobro de propinas a clientes por parte de restaurantes y bares estableciendo que 20% de esa propina será para el negocio y 80% para los meseros.

Sin embargo, la norma no aclara cuál es el porcentaje que le adhieren a la cuenta del consumidor, aunque lo usual es 10 por ciento.

Otros países, como en el caso de México, no han regulado el tema de las propinas.

En Honduras, no esperan propina. En tanto, en Panamá sugieren a través de su ticket 10% para la propina de los meseros.

En Cuba lo normal es que no se deje propina, aunque con la llegada de cada vez más turistas, muchos dejan 10 por ciento.

En Guatemala y El Salvador tampoco es obligatorio, aunque en los recibos de pago suelen incluir propina “sugerida” con 10% de recargo. Del mismo modo ocurre en Nicaragua, y generalmente se incluye en la cuenta como “propina voluntaria” de 10 por ciento.

En Venezuela suele ser 10% y si el servicio es de tu agrado se puede dejar mucho más. A veces lo recaudado se reparte entre los meseros.

En tanto, en Colombia es obligatorio preguntar a los clientes antes de traer la cuenta si se desea incluir 10% en concepto de “servicio voluntario” y la gente por lo general acepta.

Algunos restaurantes de Ecuador entregan junto con la cuenta una pequeña tarjeta en la que se pregunta al cliente si desearía abonar algo de propina.

En Perú tampoco es obligatorio y el porcentaje oscila entre 10 por ciento, aunque si el servicio no fue de su agrado, el cliente puede dejar entre 5 y 7 por ciento. En Bolivia no se supera 10 por ciento.

En Paraguay no sólo se le da propina a un mesero sino que se premia servicios como trámites.

En Chile es voluntario y en general dejan 10 por ciento. En los últimos años varios restaurantes incluyen los dos valores en la cuenta, con y sin propina, y el consumidor elige cuál pagar.

En Argentina 10% es lo normal, a menos que el servicio haya sido muy malo y se decida no dejar nada.

Y en Uruguay se deja siempre propina y lo que está bien visto es 10 por ciento.

“Y es que no sólo se trata de México, en América Latina tenemos las raíces y fama de complacientes, amables, casi casi nos dicen un pan de Dios. Todo por la educación que nos inculcaron nuestros padres y los padres de nuestros padres.

“Por eso cuando la gente va a países de cultura oriental como Japón o China se dan cuenta que se trata de una ofensa dejarle dinero a las personas que los atendieron. Es como si les dijeras que deben mejorar su servicio”, aseguró el psicólogo.

Compra tu casa con propinas

La Ley Federal del Trabajo reconoce a las propinas como un ingreso de los empleados, por lo que en el artículo 347 se determina cómo éstas deben calcularse en el caso de una indemnización o prestaciones del trabajador.

Bajo ese reconocimiento el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores (Infonavit) las acepta para comprar una vivienda bajo la alternativa conocida como Cofinavit.

De acuerdo con el centro de atención de Infonavit se trata de un crédito hipotecario que te otorga el Infonavit en colaboración con una entidad financiera, ante la que los ‘beneficiarios’ puedan comprobar otros ingresos adicionales al ingreso formal, como propinas o comisiones que permiten obtener un monto mayor de crédito para obtener una casa nueva o usada.

“Una parte del crédito la otorga el Infonavit tomando en cuenta tu salario y la otra parte la entidad financiera considerando tus propinas o comisiones.

“Esto nos deja ver el problema de fondo, no sólo se trata de una persona, sino que hablamos de miles que subsisten de esta forma y por eso las dependencias financieras yas les dieron apertura”, nos explica la economista Valeria del Castillo.

Según Infonavit, los requisitos que se necesitan para aplicar a dicho crédito son:

• Ser derechohabiente del Infonavit con relación laboral vigente.

• Contar con 116 puntos.

• Hacer tu presupuesto familiar para que reflexiones sobre tus ingresos y egresos antes de solicitar un crédito.

• Responder el cuestionario API para que puedas recibir asesoría personalizada sobre la mejor forma de usar tu crédito.

• Cursar el taller gratuito y en línea Saber para decidir.

• Tener dos referencias de personas que te conozcan.

• Al inscribir tu crédito recibirás un formato para consultar tus datos en las sociedades de información crediticia, mismo que deberás firmar.

 

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