No eres el único, este pez también sufre ‘mal de amores’

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El experimento plantea que el estado afectivo en una especie, además de la humana, puede estar influenciada directamente por la pareja sexual.

Un estudio publicado por la revista The Royal Society Publishing reveló que la «influencia de la unión de pareja en los estados afectivos no es específica del ser humano» y puede observarse en otros seres vivos, tal es el caso de la especie de peces Amatitlania siquia.

Los cuales mantienen relaciones monógamas de larga duración y manifiestan reacciones diferentes al encontrarse cerca o lejos de sus parejas.

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Los especialistas describen a los estados afectivos como resultado de experiencias positivas o negativas, que pueden medirse por medio de marcadores:

  • Fisiológicos
  • Neurológicos
  • Conductuales
  • Cognitivos.

Mismos que pueden identificarse por su ‘valencia’ (positivo o negativo) y su intensidad (baja o alta).

Por lo que dichos estados no implican sentimientos conscientes y se presentan en humanos y en otras especies animales, como los mamíferos, las aves, los peces y los invertebrados.

Asimismo, los científicos señalan que los estados emocionales se ven afectados por factores internos como el hambre, el nivel hormonal, los factores ambientales, la calidad  de hábitat o la presencia de depredadores.

Del mismo modo, en el contexto sexual, los estados afectivos pueden contener información importante sobre el estado de una relación o la calidad de la pareja.

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Incluso, los investigadores señalan que el éxito reproductivo de los individuos depende en gran medida de la calidad de la pareja elegida.

Esta calidad puede ser multidimensional y estar definida por varios factores, como la compatibilidad genética, el comportamiento entre parejas o el compromiso parental.

Por lo anterior, las interacciones negativas con un compañero resultan en un estado afectivo negativo.

Mientras que el emparejamiento con un compañero compatible induce un estado de ánimo positivo.

Tales reacciones se han investigado, sobre todo, en las relaciones humanas. No obstante, según el estudio de la Royal Society existen mecanismos similares en especies que mantienen relaciones duraderas, de crianza y unión estable.

Amatitlania siquia y su mal de amores

Los investigadores eligieron a los peces caribeños Amatitlania siquia por su modelo de relación y convivencia.

El cual, debido a que en su juventud son altamente vulnerables a la depredación, deben contar con el cuidado de sus padres durante varias semanas.

Lo que ha orillado a esta especie a desarrollar lazos monógamos y de larga duración.

Para realizar el estudio, los científicos utilizaron 68 hembras, a las que colocaron en contenedores de agua de 200 litros, separados en tres compartimentos por una malla que permitía la comunicación química, visual y acústica entre los peces.

El experimento se dividió en dos partes, la primera consistió en identificar la preferencia femenina y el éxito reproductivo a largo plazo.

En tanto que la segunda parte se enfocó en analizar la influencia del macho en el estado afectivo de las hembras.

Método del estudio

Para medir la reacción de una hembra ante la separación de su pareja, los investigadores entrenaron a los ejemplares para utilizar su boca y abrir dos cajitas, de color blanco y negro, colocadas en cada uno de los extremos de la pecera.

Una de las cajas estaba vacía y representaba la reacción «negativa«, en tanto que la otra cajita tenía alimento y correspondía a la reacción «positiva«.

Posteriormente, los investigadores colocaron una caja gris en medio de la pecera, la cual representaba una reacción «ambigua«.

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Por lo que detectaron que las hembras con estados afectivos positivos abrían la caja gris con la esperanza de hallar alimento.

En tanto que las peces con estados afectivos negativos ignoraban el objeto.

Lo anterior arrojó como resultado que las hembras con reacciones positivas habían sido aquellas que estaban cerca de sus parejas, mientras que los otros ejemplares se encontraban aislados.

Además, la conclusión del experimento sugiere que esta especie de pez se deprime al no estar cerca de su pareja y que las hembras que fueron inducidas a aparearse con machos que no son de su elección tienen reacciones de estados afectivos negativos.

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