La fractura priista en Edomex, la sombra de Del Mazo

31 mayo 2017 10:30 am

La candidatura de Alfredo del Mazo terminó como inició: de manera opaca y sin repuntar en las encuestas.  

Y es que durante los 59 días la campaña del candidato de la coalición del PRI, PES y Nueva Alianza nunca lució, incluso, apenas si logró mantenerse como puntero en algunas encuestas.

El aspirante priista nunca consiguió la unidad ni dentro de su propio equipo de campaña y de comunicación social; por un lado liderados por el grupo Atlacomulco y por otro , encabezados por personal del gobernador actual, Eruviel Ávila y del Gobierno federal.

El jaloneo entre estos grupos propició una fractura interna en el tricolor, a tal grado que se registró una decena de despidos y movimientos entre dichas áreas, a tan sólo unos días de haber arrancado la campaña electoral.  

Al final, la titularidad la obtuvo César Castillejos, por orden directa del gabinete del presidente Enrique Peña Nieto, aunque, no dio los resultados esperados.  

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A esto se le suma su casi nulo crecimiento en las encuestas de opinión, donde los mejores escenarios lo ubican en un empate técnico con la abanderada de Morena, Delfina Gómez con 25.15%.  

Esto, a pesar de que inició la contienda electoral como líder de la preferencia del electorado mexiquense.  

Incluso, la décima encuesta del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), colocó a la cabeza a la candidata de Morena con 25.18% y en segundo sitio al priísta con 24.87%.  

Por si fuera poco,  nunca se pudo quitar de encima las críticas que le generaron debido a su parentesco familiar con el titular del Ejecutivo federal (primo),  Enrique Peña Nieto, y su relación con la familia Atlacomulco.  

Además, los altos índices delictivos que persisten en el Estado de México, la pobreza en varios municipios de la entidad y problemas en materia de movilidad impactaron de manera negativa a su campaña.  

Pese a que abanderó estas causas en varios de sus eventos, hubo protestas que terminaron por ser una constante en su campaña electoral.

Entre sus promesas destacaron el “Salario Rosa”, la modernización de las rutas del transporte público, la construcción de una decena de universidades públicas, así como la implementación integral de un programa de seguridad pública.  

Incluso, aseguró que en caso de alcanzar el triunfo el 4 de junio próximo su administración se caracterizará por ser una de las más transparentes en la historia del PRI.  

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