Viviendas de Naucalpan están en riesgo de colapso

14 noviembre 2017 9:52 pm

La madrugada del 19 de agosto de 2016 un fuerte estruendo sorprendió a los habitantes de los predios 130, 131 y 132  en la colonia San Antonio, municipio de Naucalpan, Estado de México. Una parte del cerro donde se localizan sus casas se derrumbó y la parte trasera de éstas sufrieron severos daños.

A pesar de que desalojaron durante un mes sus viviendas, tuvieron que volver al no tener dónde quedarse; sin embargo, tras el sismo del 19 de septiembre, el riesgo de que sus viviendas colapsen es latente.

En entrevista para El Biga Data, Consuelo Romero Castillo, señaló que personal de “Protección Civil se presentó en la zona y la revisaron, pero nos nos dijeron nada, por lo que vivimos con la incertidumbre”.

Las familias viven en los espacios de sus hogares que pueden ser habitables, desde luego, bajo su propio riesgo.

 “La parte afectada colindaba con una propiedad privada, en la cual comenzaron a excavar hace aproximadamente 24 años y parece que cortaron el cerro como una rebanada de pastel”,  explicó Consuelo Romero.

Tras el suceso, Protección Civil, Gobierno estatal y municipal se presentaron, inspeccionaron la zona y consideraron necesaria la evacuación. Las familias lograron sacar algunas de sus pertenencias. Durante el tiempo que estuvieron fuera de sus casas, una vecina les ofreció asilo, pero sabían que no podían seguir “invadiendo la privacidad y decidimos poner nuestras cosas en la calle, porque la verdad no teníamos a dónde ir”.

Sin respuesta de las autoridades

Querían saber qué pasaría con su caso, por lo que acudieron con las autoridades municipales, estatales, incluso federales, pero ésta última señaló que el caso no era de su competencia.  “Sólo nos hicieron dar vueltas; [pedían paciencia] porque estaban trabajando en nuestro asunto”, aseguró Romero.

Romero Castillo agregó que Protección Civil le aseguró ya tenía comunicación con los dueños del área privada, pero nunca los hicieron partícipes de estas pláticas a pesar de que siempre lo solicitaron.

Fue en abril de este año, cuando las familias involucradas lograron tener una plática con supuestos representantes legales del propietario y aseguraron que están en la mejor disposición de reparar el daño, pero personal del municipio no les da la autorización para entrar al espacio y comenzar con los estudios pertinentes y dar inicio a las obras.

Conflictos con transportistas

Los damnificados también colocaron una vivienda temporal que construyeron con madera, pero el paso al transporte público es libre y el peligró era evidente. Además, los daños a las viviendas son significativos, por lo que el andar de las unidades generaría más afectaciones.

Ante ello, solicitaron a Protección Civil prohibiera el paso de los vehículos, se les habilitó otro camino, sin embargo, los conductores del transporte público mostraron su descontento y se opusieron a las indicaciones, pese a que se les dieron las razones.

Esto obligó a los habitantes a tomar medidas más drásticas y colocar algunos objetos para impedir el paso, cuando menos de las unidades pesadas. No obstante, el simple paso de los particulares genera estragos.

Hasta el momento aún no ven acciones concretas, por lo que el peligro es evidente.

 

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