Ni los choferes de UBER se salvan de los atracos

29 noviembre 2017 3:12 pm

José Luis Villa

Por:

Fotógrafo, cinéfilo, visitante de museos y amante de la Ciudad de México; cuento historias urbanas con la lente.

Andrea Mondragón Cea trabaja desde hace nueve meses como conductora de aplicaciones en Uber y Yaxi, y uno de sus viajes se convirtió en una pesadilla.

Al acudir a un servicio se encontró con lo que miles personas padecemos a diario en la Ciudad de México, un asalto a mano armada.

Andy, como es conocida por sus compañeros conductores, se dirigió a la avenida Hacienda Rancho Seco, municipio de Nezahualcóyotl, cuando solicitó el viaje, argumentando que había pedido varias veces el servicio pero no querían ir por ella.

En el momento que entré a la calle, encontré el número, me detuve en la casa y un joven me dijo: ¿Andrea? como corroborando que era yo el servicio que él esperaba, subió a la parte de atrás mientras yo ponía en mi teléfono la dirección a donde nos dirigiamos; de repente sentí un arma en el cuello.

Esta es la primera vez que Andrea es asaltada durante casi un año de trabajo, pero sabe que no es la única, ya que por medio de aplicaciones donde todos los conductores de estos servicios se encuentran conectados, cada fin de semana se reportan entre seis a ocho asaltos.

Foto_José Luis Villa

Me quitaron dos celulares, dinero en cambio, que era todo lo que traía del día, y me pidió las llaves del auto para después de que se bajara, aventarlas a una jardinera y yo no lo siguiera, aunque cuando él se bajo del auto, quise bajarme inmediatamente, pero me gritó no te bajes chingadamadre apuntándome con el cuchillo.

Las condiciones de seguridad son las misma para todos, pésimas, los dueños de las aplicaciones no se comprometen para tener mayor seguridad.

Después de una semana, Andrea se reincorporó a trabajar con miedo a ser una vez más asaltada, pero que ahora le quiten el auto, su única fuente de ingresos y del que no es dueña.

Andrea al no encontrar otro empleo, vio en esta alternativa una manera de obtener recursos.

Mi cuñada tenía un carro que daba a trabajar, yo estaba buscando y se me ocurrió que podía trabajar en Uber.

Andrea, al igual que otros conductores de este tipo de aplicaciones, quisiera que las empresas para las que ella trabaja pusieran candados, donde tanto los conductores como los clientes estuvieran sin preocupaciones, así podrían tomar más servicios y esto sería más rentable y seguro para ambas partes.

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