Fernanda, la primera mujer trans en obtener su reconocimiento en el Edomex

14 diciembre 2017 9:00 pm

A sus 20 años, Fernanda Galindo se convirtió en la primera mujer trans en obtener su cambio de identidad en el Estado de México.

La joven originaria del municipio de Chimalhuacán aseguró, en entrevista para El Big Data, que el camino no fue fácil, pero valió la pena.

“Era como estar encerrada en un cuerpo que no me pertenecía”, declaró.

Los factores que influyeron de forma determinante en este proceso fueron la seguridad en sí misma y el apoyo familiar, y aunque en el camino encontró varios obstáculos, nada la detuvo hasta alcanzar su objetivo, el cual le permite vivir plenamente, incluso se casó hace un año.

Recordó que desde pequeña se comportaba como una niña y se identificaba como tal, ante la incredulidad de sus padres.

“En muchas ocasiones mi mamá me llegó a encontrar con falda, con ropa de ella, (acciones) que de alguna manera, inconscientemente hacía”.

En el kinder insistía en que era una niña a pesar de las indicaciones que le daba su padre y madre, incluso su profesora.

“Cuando entré al kinder, ahí fue un verdadero problema. Yo recuerdo que tenía una maestra que se llamaba Rebeca y ella siempre se reía respecto al tema, porque ella decía ‘hagan una fila de niñas y una de niños’ y yo me formaba en la niñas”.

Otro problema que la aquejó fue el uso de los sanitarios, tenía que pasar al baño de niños, pero entraba al de niñas. El asunto lo comenzaron a trata como una enfermedad y su familia optó por llevarla con un psicólogo.

“Para colmo nos encontramos a uno homofóbico, que le dio instrucciones de que cada que yo hiciera ‘eso’ debían tener la ‘varita del castigo’, así que mi mamá comenzó a hacerlo”.

Más tarde, una profesora se percató de la situación y recomendó a la madre de Fer, como le dicen sus amigos, un nuevo especialista.

“El psicólogo determinó que había nacido en un cuerpo equivocado, que en mi interior era una niña y desafortunadamente tenía el cuerpo equivocado”, narró.

Fue así que su madre comenzó a entender la situación por la que atravesaba su hija, y sus hermanos ya no la veían como un niño.

El viacrusis del cambio de documentos

A los 16 años, Fernanda entendió que no podía seguir con un cuerpo que no le pertenencia, por ello comenzó a ver la transición mediante el perfil hormonal.

Así encontró la Clínica Especializada Condesa, que atiende de manera integral a las personas trans y donde se ofrece tratamiento de remplazo hormonal, así como acompañamiento psicológico.

Lamentablemente, la alta demanda en la clínica la obligó a pensar en la automedicación [que implica riesgos para la salud]; no obstante, se encontró con un endocrinólogo que cedió y la sometió a un bloqueo de testosterona a base de medicamentos y hacer el emplazamiento con hormonas femeninas.

Este proceso implicó cambios significativos, hasta el grado de los cambios de humor. Estas alteraciones se pudieron regular tres meses después de iniciado el proceso con el que vivirá toda su vida.

Un año después comenzó el viacrusis con el cambió de la documentación, el cual duró cerca de nueve meses. A donde iba le negaban la atención, incluso llegó a Arcos de Belén, donde se encuentran las oficinas del Registro Civil, y se encontró con un juez que le dijo:

“Es que tienes que estar operada para que te puedan dar la documentación”; la respuesta le sorprendió, pero no desistió.

Poco después acudió a la delegación Iztacalco, la comprensión de un juez le dio esperanzas, fue así que recibió un acta de nacimiento provisional, un CURP y una carta.

Con sus nuevos documentos, Galindo se sintió “empoderada” y se dirigió a Chimalhuacán, en donde tuvo que hacer su cambio de identidad “me comentaron que yo era la primera chica transexual legalizada en el Estado de México”.

El cambio de los documentos escolares parecía ser otro dificultad; sin embargo, sólo le basto con ir a la sede de la Secretaria de Educación Pública (SEP) en Nezahualcóyotl, donde le ayudaron a recibir sus certificados.

 “Mucha gente me preguntan si soy transexual, dama de compañía o peluquera, pero están equivocados, soy una mujer”.

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