Metro se blinda con 800 cárcamos para evitar accidentes por inundaciones

14 septiembre 2017 8:39 am

Un sistema de cárcamos de bombeo que es monitoreado las 24 horas sirve como escudo para evitar inundaciones en la red de vías subterráneas del Sistema de Transporte Colectivo (STC).

Esta infraestructura no sólo alerta al organismo sobre riesgos por las filtraciones de agua, principalmente de lluvia o inundaciones; sino que ha evitado que los usuarios se queden varados en las vías por anegaciones.

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Este escudo de 800 cárcamos alerta a los operadores en los puestos centrales de control para que, en caso de que ocurran filtraciones a las vías y el nivel del agua suba a niveles de riesgo, se detenga la operación de los trenes por seguridad de los usuarios.

“Cuando (un cárcamo) se prende en amarillo, se manda a checar y si nos dicen que ya está rebasando el nivel, en ese momento ya no pasan los trenes. Para que no haya un corto, para que la gente no se quede en los túneles, como pasó en la Línea A”, explicó Jorge Gaviño, director del STC, en entrevista con El Big Data Mx.

Detener los trenes en las estaciones para evitar que rueden por vías anegadas provoca molestias entre los usuarios, admitió el funcionario; sin embargo, la estrategia de cárcamos y alertamiento sobre los niveles de agua también ha evitado que algún tren quede anegado, como ocurrió en septiembre de 2013, cuando un tren modelo FM86 quedó cubierto por casi tres metros de agua de lluvia entre las estaciones Santa Marta y Acatitla de la Línea A.

Gaviño explicó que la red de cárcamos opera como pozos que se ubican a 30 metros de profundidad respecto a la superficie por la que corren las vías.

“El agua corre por los canales y escurre ahí y se cae. Tengo una bomba muy potente abajo que va sacando al agua y la saca al drenaje”.

Sin embargo, el sistema no es infalible y pierde capacidad cuando, por escurrimientos del exterior, ajenos a la infraestructura del Metro, el agua de lluvia y del propio drenaje comienza a anegar las estaciones y los cajones de las vías.

“Cuando los cárcamos alcanzan tres cuartas partes de su capacidad se emite una alerta amarilla que indica que se está llenando más rápido de lo que se puede desalojar. Se verifica, y si vemos que está llegando al tope, y que ya no podemos sacar el agua, en ese momento paramos el servicio”, apuntó el funcionario.

La operación, además de resguardar la operatividad del material rodante, busca principalmente mitigar un riesgo potencial de corto eléctrico por una eventual subida de agua hasta la altura de la barra guía que pusiera en peligro la integridad de los usuarios.

Como medida adicional, agregó el director del Metro, cuadrillas del STC realizan todos los días labores de limpieza en las coladeras de drenaje que se localizan cerca de las instalaciones del sistema, para evitar que la acumulación de basura en el exterior provoque inundaciones en sus estaciones y vías.

El Big Data Mx dio a conocer que la red del Metro ha sido afectada por la falta de capacidad del drenaje superficial de la Ciudad de México; riesgo que se agudiza por daños que afectan la infraestructura urbana con fracturas que permiten la filtración de agua a pasillos, andenes y vías. 

 

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