Los motivos que hicieron a Barrales ‘disfrazarse’ de Sheinbaum


La candidata a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México por la coalición Por la CDMX al Frente, Alejandra Barrales, cambió de look durante la segunda mitad de su campaña para obtener dicho cargo. Este cambio no ha pasado desapercibido para seguidores y detractores.

Uno de los aspectos más llamativos del cambio de imagen de Barrales es la similitud que su estilismo guarda con el de su rival, la aspirante de la coalición Juntos Haremos Historia, Claudia Sheinbaum, quien se caracteriza por usar blusas de color blanco, pantalones oscuros o de mezclilla, cabello atado y una pashmina anudada en el cuello cuyo extremo largo cuelga frente a su pecho.

Durante la primera mitad Barrales usaba para sus actos proselitistas camisas a cuadros con pantalones de mezclilla, tenis o zapatillas mientras que el cabello, el cual tiene largo, lo llevaba suelto con las puntas perfectamente redondeadas.

Sin embargo a partir del segundo debate, llevado a cabo por el Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) el 16 de mayo pasado, la frentista optó por un cambio de look que desde ese día conserva.

Al respecto Enrique Ortega; consultor en Imagen Pública, catedrático de Centro y de la Universidad Anáhuac y CEO de Lata de Ideas, comenta en entrevista con El Big Data, que este cambio de imagen obedece a una necesidad de proyectar una personalidad fuerte.

“Más que quererse parecer a Claudia Sheinbaum estoy seguro de que la está asesorando una mujer”

Ortega hizo esta afirmación después de explicar que en un ejercicio que hizo con sus alumnas, en el que analizaron la imagen de los candidatos a la CDMX en el Primer Debate, se mostraron en contra del peinado de Barrales, argumentando que perdía seriedad puesto que parecía que acudiría a un evento social en lugar de realizar una campaña política.

“Alejandra Barrales es una mujer, que es, dentro de los estilos de la imagen pública, un poquito seductora”, explica Ortega.

El catedrático comenta que las fotos que la candidata publicó al principio de su campaña, con el cabello suelto, la hacían ver seductora en su manera de expresarse.

“Con este apodo que ella tiene que es ‘La Jefa’, así se ha referido toda la campaña, ahorita se está tratando de ver más dramática”, mencionó.

Enrique explica que el término ‘dramática’ se usa para referirse a una persona más dura, más fuerte, con características menos conciliadoras y más ‘como jefe’, alguien que te dice que las cosas son así: blancas o negras.

“Yo creo (el cambio de look de Barrales) es un error, si está bien que se vea más dura, de tomar decisiones y no tanto como de ir a un evento social”

Ortega explica que, sin embargo, que por su tipo de cara, Barrales tiene cara en forma de diamante, el cabello recogido no le favorece, pues entre los estilismos que ayudan a alguien con esta forma de rostro, no está el cabello anudado.

“Si tu analizas el rostro de Alejandra Barrales las entradas del cabello sin como en diagonal y su barbilla es un poquito afilada. Yo personalmente la hubiera dejado con el cabello suelto, porque así se ve como una persona cercana, amable, ahora los rasgos toscos, bajo mi perspectiva, no le está favoreciendo “, dijo.

Con respecto a la rival de Barrales en la contienda por la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, Ortega nos comenta que lleva el cabello de esa forma por sus características de estilo, que es más natural con poco maquillaje.

“Le gusta el cabello amarrado por comodidad, no por percepción”, dijo.

El especialista en imagen explica que Sheinbaum tiene una ventaja sobre Barrales: la forma de su cara es ovalada, un tipo de rostro al que le van todo tipo de peinados.

“Las pashminas son una de sus características, desde que era Secretaria, que ella ha tenido y como asesor yo no se las quitaría, al contrario”.

Para dejar claro este punto Ortega cita el caso de la ex candidata independiente a la Presidencia de la República, Margarita Zavala, a quien ‘le quitaron’ los chales que siempre usaba y que la identificaban desde que era primera dama.

“Era el rasgo que la identificaba, el rasgo que la hacía ver cercana”.

Un error común, según el catedrático, es creer que la gente busca a alguien duro, cuando en realidad se busca a una persona flexible, con la que se pueda hablar.

Para ilustrar este punto Ortega comenta acerca del caso de otro de los aspirantes a gobernar la CDMX, el priísta Mikel Arriola, a quien su tendencia de lucir camisas arremangadas y pulseras de tela lo hacen ver cercano, que es el tema en el que ha fallado Barrales.

Ortega advierte una incongruencia entre la imagen personal de Barrales y la identidad gráfica de campaña, la cual es muy colorida al igual que la ciudad a la que quiere gobernar.

“Ponerse tan sobria, en blanco y negro, no va con la cultura de la Ciudad de México, la cultura chilanga, que dicho sea de paso es el eje que ella maneja”, abunda Ortega.

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