La verificación representa pérdidas para el transporte público y Metrobús: concesionarios

David Martínez
septiembre 11, 2018

Empresas concesionarias de transporte público y Metrobús afirmaron que la verificación vehicular sólo significa pérdidas debido a que los verificentros no tienen la capacidad para atender camiones y autobuses así como es un gasto debido a los ajustes mecánicos que se tienen que hacer a las unidades para que realicen la prueba de contaminantes.

Juan Manuel Martínez Herrera, representante de empresas concesionarias de la Línea 2 del Metrobús que forma parte de la Fuerza Amplia de Transportistas (FAT), afirmó que sólo son cinco de los 53 verificentros que están operando que realizan pruebas de diésel y a camiones, por lo cual, están saturados.

Señaló que las revoluciones a las que han sido sometidos los motores de las unidades que pudieron verificar, descomponen los autobuses.

“Las someten a tal esfuerzo que los “truenan” y nosotros tenemos que comprar las refacciones”, indicó Martínez Herrera.

A su vez, José Luis Tenorio, representante de la ruta 18 de microbuses y del Corredor Rosario del Metrobús, afirmó que esto provoca un impacto negativo en sus finanzas que ya están mermadas por el aumento del diésel en un año (2017 a 2018) de hasta un 30%.

Tenorio indicó que antes las unidades eran sometidas a una revisión periódica para monitorear su emisión de contaminantes. Sin embargo, ahora tienen que comprar catalizadores de cerca de 20 mil pesos que sólo duran dos o tres meses.

“Después de los dos o tres meses que duran los catalizadores, comienzan a calentar los autobuses y les afecta en sus funcionamiento, lo que implica un aumento en nuestros costos de operación”, acusó.

Nicolás Vázquez, representante del Corredor Oriente Poniente Sociedad Anónima (COPSA), consideró que los autobuses que tienen cerca de 800 mil kilómetros y no pueden ser cambiados debido a la falta de recursos son los más afectados.

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“Lo que se rompe o descompone va por nuestra parte, además, también tenemos que aumentar los salarios como este año que fue del 4%”, ahondó respecto a los perjuicios económicos derivados de la verificación.

En tanto, David Méndez, representante de la ruta 58 del transporte concesionado, afirmó que una vez que la verificación daña los motores, es muy difícil comprar otro, lo que implica una reducción del servicio.

“Un motor Chevrolet como los que operamos regularmente ya es difícil encontrarlos, una vez que se descompone por la verificación, comprar otro cuesta 500 mil pesos y no podemos cubrirlo”, añadió.

Dichas declaraciones se realizaron durante una conferencia de prensa donde la Fuerza Amplia de Transportistas solicitó un aumento a la tarifa del pago por kilómetro recorrido a las empresas de Metrobús del 15% y un incremento al costo del pasaje del transporte público que cubra el rezago que existe por el costo de las gasolinas.

Durante el evento, la FAT también acusó que la verificación es difícil de pasar para los camiones del Metrobús Euro6 porque no operan con el diésel adecuado para generar menos contaminantes.

“El combustible no es de calidad ultra bajo en azufre, es muy difícil de conseguir, entonces operan con el diésel normal con un aditivo pero no es el óptimo para contaminar menos”, finalizaron los concesionarios.

DLM

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