La pobreza dentro de la cosmopolita CDMX

14 febrero 2018 6:00 am

La Ciudad de México (CDMX) no sólo es el motor económico del país y donde se genera más riqueza, también aquí se registra un alto grado de desigualdad y pobreza.

La capital es la entidad que más aporta al Producto Interno Bruto (PIB) nacional: 17.2%, y produce 25% del total de la riqueza del país.

Sin embargo, en diciembre de 2016, el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer que la delegación Iztapalapa está entre los municipios más pobres el país.

El secretario de Desarrollo Social del Gobierno de la ciudad, José Ramón Amieva, reconoció que zonas más pobres también se ubican en Tlalpan, Tláhuac, Cuajimalpa, Álvaro Obregón y Xochimilco, y aunque tienen menos habitantes que Iztapalapa, su situación es más precaria.

Olivia Domínguez, jefa de Posgrado de Antropología Social de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), explicó que el desarrollo industrial provocó la migración de personas que no contaban con recursos para una casa digna; terminaron por establecerse irregularmente en zonas prohibidas, riesgosas y sin servicios de las principales urbes del país.

Esto provoca altos niveles de marginación en zonas, que, además, sufren de inseguridad.

David Morales González, especialista en procesos políticos de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), indicó que estos asentamientos irregulares en la capital se dieron a raíz de una demanda real de vivienda, que vino a acentuarse con la situación de quienes perdieron su patrimonio tras el sismo de 1985 y que grupos políticos usaron en su beneficio.

Ciudad Perdida

A pesar de que la delegación Miguel Hidalgo es una de las demarcaciones con menor índice de pobreza, en la colonia Tacubaya está la zona conocida como Ciudad Perdida, la cual colinda con Mártires de Tacubaya y con Héroes de la Intervención.

El lugar comenzó a ser poblado en los años 80 y es conocido por sus altos niveles de marginación y pobreza. Los mismos lugareños le pusieron el nombre y, hasta hoy, así se le conoce oficialmente.

También es una de las zonas que padece elevados índices delictivos y densidad poblacional; viven 115 mil personas aproximadamente.

En noviembre, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) realizó un operativo en el lugar en el que, tan sólo en un día, decomisaron 115 dosis de droga.

Ahí carecen de agua, luz y muchas casas no tienen piso de concreto.

El Hoyo

Localizado en la delegación Iztapalapa, cerca del Peñón Viejo, en la zona oriente de la capital, se encuentra la colonia La Joya, mejor conocida como El Hoyo.

Morales González, especialista de la UNAM, afirmó que en un principio era una zona de minas que se comenzó a poblar sin importar el peligro que representaba.

Incluso, declaró, ahí no se puede ingresar si no “dices antes con quién vas y para qué vas”, ya que es controlada por grupos políticos.

Ahí no llegan las instituciones de seguridad o desarrollo social, aseveró el especialista.

La zona mide cerca de 7 mil metros cuadrados y hay 450 casas, tiene una entrada principal, pero los visitantes no pasan sin permiso.

Ahí es conocido como semillero de delincuentes como El Ivancito, a quien antes de cumplir 17 años ya se le imputaban 19 homicidios.

Santo Domingo

Es la colonia más conflictiva de Coyoacán, con más incidencia delictiva y con problemas relacionados con drogas.

También es conocida como un lugar para el consumo y venta de estupefacientes, ya que en la zona operan diversos narcomenudistas que ofrecen distintos tipos de droga en Ciudad Universitaria.

Aunado a esto, existen problemas de iluminación y acceso en los callejones que la conforman.

Sin embargo, no siempre fue así, antes era una zona ejidal, refirió el especialista de la UNAM, y poco a poco comenzó a poblarse a pesar de que no era apta para ser habitada.

Pasó de ser un asentamiento irregular a una colonia conformada, carente de servicios e insegura.

Santa Fe

El pueblo de Santa Fe, en Álvaro Obregón, es una zona que demuestra la desigualdad que permea en la Ciudad de México; por una parte se pueden apreciar conjuntos residenciales y grandes edificios corporativos; por otra, hay casas hechas de lámina en barrancas donde es peligroso ingresar.

Morales González calificó a dicha zona como “urbanísticamente inviable” por la accesibilidad y las carencias básicas que la hacen prácticamente un gueto.

Su historia se remonta a los años posteriores al sismo de 1985, cuando damnificados y habitantes del centro de la Ciudad prefirieron irse a vivir a lugares “más seguros” en la zona rural de la capital; algunos escogieron a Santa Fe, donde estaban minas de arena.

Entonces, 800 hectáreas comenzaron a ser edificadas sin planeación urbana.

Más tarde, con Carlos Salinas de Gortari, se lanzó un megaproyecto y se hizo un boom inmobiliario en la zona que, lejos de resolver la problemática de vivienda, la empeoró, porque su crecimiento se hizo disparejo y desproporcional; entonces una zona se hizo de ricos y otra, pobre.

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