Iztapalapa y pueblo originario contienden por predio para panteón

15 diciembre 2017 11:16 am

Vecinos del Pueblo de Culhuacán en Iztapalapa y Coyoacán mantienen una disputa con la delegada de la primera delegación, Dione Anguiano, por el predio designado para un panteón vecinal, pues la funcionaria pretende convertirlo en civil delegacional.

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El 17 de noviembre de 2015, la Dirección General de Patrimonio Inmobiliario del entonces Distrito Federal formalizó la asignación del terreno para usarlo como panteón vecinal en avenida Tláhuac, número 3448, Pueblo de Culhuacán, Iztapalapa, con extensión de 7 mil 537 metros cuadrados.

Esto, luego de diez años de disputa. En julio de 2005 representantes del Pueblo de Culhuacán solicitaron al entonces jefe de Gobierno, Andrés Manuel López Obrador ampliar o crear un nuevo cementerio vecinal porque el que ocupaban ya estaba saturado.

López Obrador turnó el caso a la Secretaría de Desarrollo Social del DF, que en ese momento estaba encabezada por Marcelo Ebrard. A finales de julio de 2005, el secretario pidió a la Oficialía Mayor del DF iniciar el procedimiento de expropiación del terreno para el campo santo.

Pero hasta octubre de 2011, cuando Ebrard ya era jefe de Gobierno, se expide el decreto de expropiación para que el terreno fungiera como cementerio vecinal para los colonos del Pueblo de Culhuacán.

La disputa por el predio

En el predio existen casas improvisadas que Ángel Flores declara, se instalaron en el lugar para respaldo del panteón. Sin embargo, vecinos advierten que desde 2011 existe esta invasión del terreno por parte de la Alianza de Barrios que dirige el propio Flores.

Antes de la contienda entre panteón civil y vecinal, existía la controversia por instalar el cementerio y un salón de fiestas. Ángel Flores y vecinos del Pueblo de Culhuacán optaban por la primera, mientras que la segunda opción era propuesta de Bernardino García.

Según Flores, Dione Anguiano se reunió con los colonos de Culhuacán el 8 de diciembre de 2015, para pedir parte del terreno designado al cementerio a fin de instalar el salón de fiestas para García. Esta sería una estrategía para terminar la disputa entre los líderes.

“Por obvias razones le dijimos que no. No cabía un salón de fiestas dentro de un panteón”, declara.

Ante la negativa, la jefa delegacional optó por comprometerse con los vecinos de Culhuacán para iniciar los trámites y que el terreno obtuviera la autorización de funcionar como un cementerio vecinal como expone el decreto de 2011.

Pero Anguiano promovió ante el Comité de Patrimonio Inmobiliario de la ciudad que este inmueble se aprobara como panteón civil delegacional, lo cual, quebranta la determinación de 2011 que lo otorga los habitantes del Pueblo de Culhuacán.

Ángel Flores refiere que el 17 de noviembre de 2017, Anguiano consiguió las autorizaciones para el cementerio. Pero al Pueblo de Culhuacán les entregó la información hasta el 16 de mayo de 2016.

“Nos ocultó la información”. dice.

Flores acusa que el 4 de mayo de 2016 se cambió el la aprobación del panteón vecinal a civil, por lo que para el día 16, los vecinos ya no podían interponer un juicio de amparo contra esto.

Entonces, la delegada comenzó a difundir entre los habitantes de la demarcación que en el predio se construiría un panteón y para esto se cuenta con un presupuesto de 10 millones de pesos.

Sin embargo, por medio de solicitudes de transparencia, los vecinos Culhuacán han descubierto que no existe ningún presupuesto asignado para este proyecto.

Ángel Flores advierte que con esto, Anguiano y las autoridades están violando los derechos de los pueblos originarios, pues en la Constitución de la Ciudad de México se señala que se va a respetar el derecho a la consulta, previa, libre, informada, culturalmente adecuada y de buena fe. “Pero aquí no se ha cumplido”, dice.

Refiere que en las manos de la comunidad estará mejor el panteón, pues los cementerios que administra la delegación no cumple con los reglamentos y tienen recomendaciones de la Secretaría de Salud, así como dictámenes de la Procuraduría General de la República (PGR) en donde los huesos están como basura, hay tráfico de huesos y osamentas.

“En los vecinales nunca habrá huesos como basura porque aunque sean huesos es mi papá”, comenta.

El vecino señala que se debe cumplir con la Declaratoria de Utilidad Pública y el Decreto expropiatorio de 2011 en los que se asigna el predio como panteón vecinal y no civil. De lo contrario se violarían sus derechos como pueblo originario y tratados internacionales porque no se estarían respetando sus usos y costumbres.

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