Inseguridad, la gran deuda de Mancera

La administración de Miguel Ángel Mancera al frente de la CDMX estuvo llena de claroscuros.

El alza imparable de la delincuencia es la gran deuda que Miguel Ángel Mancera, el ex procurador capitalino, dejó a a la Ciudad de México, herencia que tendrá que asumir quien gane la elección del 1 de julio.

El jefe de Gobierno dejó el cargo para buscar su candidatura a una senaduría plurinominal por el PAN, pero su paso por el Antiguo Palacio del Ayuntamiento fue controvertido y lleno de claroscuros.

En lo general, su administración se caracterizó por continuar las políticas que su antecesor, Marcelo Ebrard, empujó durante su gestión, e incluso por reciclar algunas que no fuero exitosas en el Gobierno anterior a él.

A un año de llegar a la administración se enfrentó a un crisis equiparable a la que Ebrard enfrentó en el News Divine. Motivos diferentes, pero con resultados políticos similares.

El 26 de mayo de 2013, 13 jóvenes desaparecieron del bar Heaven de la Zona Rosa. Tres meses después, sus cuerpos fueron encontrados en una fosa clandestina en el Estado de México.

La ola de inseguridad fue avanzando y con ello grupos de narcomenudistas se fortalecieron.

Tepito se encendió y cedió terreno al crimen organizado. Entonces se comenzó a saber de grupos como el cártel Tepito, que comandó Jorge Ortiz Reyes, El Tanque, actualmente preso; así como la Unión. Recientemente la agenda local de seguridad se enfocó en desmantelar al llamado cártel de Tláhuac, que dominaba zonas del sur de la ciudad.

La respuesta de la Secretaría de Seguridad Pública, de la Procuraduría General de Justicia (PGJ) y del propio Mancera frente a la presencia de estos grupos fue la de minimizar sus actividades al narcomenudeo y atribuir la inseguridad a la percepción de la ciudadanía.

Sin embargo, estas asociaciones criminales demostraron capacidad operativa en la capital. Su facilidad para llevar a cabo ejecuciones de contrarios y, principalmente, la de tender redes que los vincularon con grupos como el de los hermanos Beltrán Leyva, La Familia Michoacana, Los Zetas, el cártel de Sinaloa, Los Rojos y recientemente con el cártel Jalisco Nueva Generación.

Talón de Aquiles

Una de las cartas fuertes con las que Miguel Ángel Mancera apuntaló su campaña cuando busco en 2012 la Jefatura de Gobierno fue su probada capacidad como procurador de Justicia en el Gobierno de Marcelo Ebrard. Sus credenciales como doctor en Derecho lo avalaron.

Mancera heredó de la administración de Marcelo Ebrard tasas que mostraban una baja en el índice de homicidios dolosos. Si bien durante dos los primeros años de su Gobierno, las cifras se mantuvieron estables, fue en 2015 cuando el indicador para este delito creció 45.5%. Ahí comenzó el declive.

A la fecha, la ciudad enfrenta una crisis de seguridad que las autoridades se niegan en aceptar. Sin embargo, las cifras de la misma Procuraduría mostraron que entre 2016 y 2017, la tasa de delitos en general tuvo un incremento de 11.4 por ciento.

Los delitos que más repuntaron en el último año fueron los homicidios dolosos, robo a transeúnte, a casa habitación, a conductores de vehículo, a clientes de restaurantes y a usuarios de transporte público. La estadística sobre homicidios dolosos se disparó 20% en relación con 2016, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad.

En medio de la inseguridad surgieron personajes como El Tanque, líder del cártel de Tepito, y padre de uno de los 12 jóvenes que desaparecieron el 26 de mayo del bar Heaven.

El barrio de Tepito fue epicentro del crimen durante su gestión. Según estadísticas de la PGJ, las ejecuciones en esta región de la delegación Cuauhtémoc se incrementaron 70% en 2017, en comparación con las registradas en 2016.

Los capos de la ciudad fueron cayendo y con ellos se abrieron cloacas que las autoridades aún se empeñan en minimizar. La muerte de Felipe de Jesús Pérez Luna, El Ojos, líder del cártel de Tláhuac, el 20 de julio de 2017 en un operativo de la Marina en Tláhuac dejó a la luz la capacidad de organización y operación de este tipo de grupos criminales.

Siguió el homicidio de Francisco Javier Hernández Gómez, líder de la organización criminal La Unión Tepito. El capo presuntamente cayó a manos de adversarios que disputaban el control del barrio bravo bajo el mando de Roberto Moyado Esparza, El Betito, quien es el principal objetivo de las autoridades locales.

Pero la inseguridad también creció en colonias con una amplia oferta nocturna como Condesa, Roma, en Cuauhtémoc, y Del Valle, en Benito Juárez. En estas zonas de la ciudad se disparó el robo a restaurantes y a casa habitación.

Acciones

Los programas sociales prácticamente continuaron de una administración a otras. Quizá, su mayor logro fue haber tejido la red de asistencia médica a domicilio conocida como Médico en Tu Casa. Hasta febrero pasado se habían ofrecido más de 15 millones de atenciones médicas, casi el doble de la población de la capital.

El Programa resultó tan exitoso que fue replicado en otros estados e incluso fuera de las fronteras del país.

Otras de las banderas que el jefe de Gobierno impulsó fue el aumento al salario mínimo. Una lucha que abrió un frente con el Gobierno federal y que prácticamente quedó opacada por el alza imparable de la inflación, la cual desmoronó los ajustes históricos en los que su negociación fue determinante al cerrar 2017 con un 6.77 por ciento.

En materia medioambiental, sus decisiones de política pública fueron más que controvertidas. Mancera enfrentó en la primavera de 2016 la peor crisis por contaminación en más de 30 años. La ampliación del programa Hoy No Circula a todos los vehículos matriculados le generó protestas que paralizaron el Paseo de la Reforma.

La crisis medioambiental también desnudó la incapacidad de los servicios de transporte público para solventar con estándares de calidad y servicio a los millones de capitalinos que se sumaron como usuarios cotidianos.

El transporte público creció, pero con un ritmo moderado. Metrobús sumó dos líneas totalmente planificadas y construidas en su administración, y una más que está en obra. También se construyeron segundos pisos, apenas crecieron los polígonos del sistema Ecobici y el Metro recuperó la Línea 12, cerrada al inicio de su Gobierno por fallas en su construcción.¡

El Metro fue uno de los temas que más críticas arrastró para el jefe de Gobierno. El aumento de dos pesos autorizado el 13 de diciembre de 2013 marcó una ruptura entre la administración local y los usuarios. Por estos hechos se organizaron protestas masivas, marchas y surgió el movimiento #PosMeSalto.

Las controversias ensombrecieron programas de atención urbana que atendieron decenas de colonias en las 16 delegaciones de la ciudad, a través del programa de jornadas sabatinas Tu Ciudad Te Requiere, con el que se atendieron problemáticas de abandono del espacio público y de servicios urbanos.

En la arena política se podría decir que el jefe de Gobierno salió tablas. Su mayor logro fue impulsar la Reforma Política del Distrito Federal, consolidar su cambio de denominación a Ciudad de México, posicionar la marca CDMX, y ser la pieza clave de la nueva organización administrativa y política que la ciudad asumirá después del 1 de julio.

La Constitución de la Ciudad de México y la nueva organización de las delegaciones como alcaldías es otro de los legados de su administración. Aunque las definiciones provocaron controversias posteriores entre los grupos políticos en la Asamblea Legislativa.

La ciudad creció, pero poco

En materia de infraestructura, la gestión de Miguel Ángel Mancera continuó con el crecimiento que marcó el Gobierno de su antecesor, pero con la característica de avanzar a un ritmo mucho menor.

En poco más de cinco años, se construyeron y pusieron en operación tres líneas de Metrobús, que en total sumaron 68.6 kilómetros de carriles confinados. Las red de BRT sumó a su servicio las líneas 5 , 6 y 7, y tienen en proceso de construcción la ampliación de la Línea 5 hacia la Glorieta de Vaqueritos.

Una de las herencias que abonaron al saldo negativo en materia de transporte público para el jefe de Gobierno fue el cierre y rehabilitación de la Línea 12 del Metro. Su administración asumió el cierre de 11 estaciones en el tramo elevado por daños en el sistema de vías e incompatibilidad de los trenes.

El cierre transmitió negativos a su administración, por la afectación a casi 500 mil usuarios diarios que perdieron de un día a otro ese medio de transporte, pero principalmente por el costo de más de mil 200 millones de pesos que tuvo su rehabilitación y el gasto anual de 180 millones de pesos que la línea requerirá permanentemente.

La ampliación de la Línea 12 hacia Observatorio avanza a cuentagotas por una mala administración de los recursos federales, mientras que el otro mega proyecto, el Tren Interurbano México-Toluca, avanza lento y no estará lista en su tramo de Santa Fe a Observatorio para el cierre de la administración.

El Gobierno de Mancera también apostó por destinar recursos multimillonarios a la construcción de infraestructura para el automóvil particular, al igual que lo hizo Ebrard con la construcción de la red de autopistas urbanas en el segundo piso del Periférico Sur y Norte.

De acuerdo con información de la Secretaría de Obras, hasta abril del año pasado se tenían contratos por ocho mil 450 millones de pesos para la modernización del Circuito Interior, que incluyó el túnel de Río Mixcoac, la conexión de la Autopista Urbana Sur con la salida a la autopista México-Cuernavaca y un distribuidor vial en avenida Chimalhuacán y Calle 7.

El rubro en el que la administración de Mancera sí tuvo un mejor desempeño fue en la expansión de la red de ciclovías, que hasta el año pasado sumaban 60.7 kilómetros nuevos.

En medio de la controversia

En su administración también se rehabilitó la Plaza de la Constitución, la Glorieta de Insurgentes, y el Barrio Chino. Se peatonalizó parcialmente la calle 16 de Septiembre en el Centro Histórico y se involucró en controversias internacionales cuando colocó una estatua al expresidente de Azerbaiyán, Heydar Aliyev.

La controversia también lo acompañó cuando grupos vecinales y asociaciones civiles se opusieron públicamente en 2015 a la construcción del llamado Corredor Chapultepec. El proyecto fue echado abajo y asumido como una de las derrotas en la gestión vecinal de su administración.

La ampliación de los polígonos para le control de estacionamientos a través de parquímetros también enfrentó una fuerte oposición ciudadana. En Coyoacán los vecinos tiraron el proyecto y en la colonia Tabacalera, la oposición llevó a los vecinos a dañar las máquinas de recaudo.

La estrategia que eligió para reducir las muertes por accidentes de tránsito ha sido más que cuestionada, no sólo por la imposición de fotomultas que no pueden ser rebatidas por los automovilista sancionados, sino por el destino de los 900 millones de pesos que dejan estas infracciones al año.

El sismo del 19 de septiembre no lo dejó fuera del foco ciudadano. La tardanza para la recuperación de las víctimas del terremoto, la lentitud en los procesos de dictaminarían y el presunto uso faccioso de los recursos asignados para la reconstrucción de la ciudad, lo mantuvieron en la controversia.

Finalmente, sus aspiraciones para consolidar su candidatura presidencial también fueron truncadas por una negociación entre las cúpulas del PRD, partido que lo impulsó a la Jefatura de Gobierno, y el PAN. Aunque en los sectores de la política local se dijo que el sismo de septiembre selló su futuro político.

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