Barrabás de Iztapalapa cambia la historia, acompaña a ‘Jesús’ hasta la crucifixión

Para los portadores de la cruz, este acto representa un milagro que pidieron a Jesús y el cual se les concedió de una forma favorable.

Contrario al relato bíblico, el ladrón Barrabás asistió esta tarde a la crucifixión de Jesucristo en el Cerro de La Estrella en Iztapalapa.

De acuerdo con la historia, Barrabás debió ser crucificado a lado de Dimas y Gestas, quienes eran sus cómplices. Sin embargo, él obtuvo el perdón a manos de los fariseos, quienes le pidieron a Poncio Pilatos crucificar a Jesucristo en su lugar.

Como uno más de los espectadores, Moisés Buendía Hernández, quien personificó a Barrabás, llegó a pie junto a cientos de nazarenos, guardias pretorianos y fariseos quienes también observaron la 175 representación de la Semana Santa en esta demarcación.

Su cuerpo fornido estaba ataviado con pieles de cabra, su cabeza rasurada dejaba ver una herida artificial, pero a pesar de los azotes, su rostro tenía cierta tranquilidad.

Barrabás aseguró que no pudo perderse este momento, pues ha participado en la escenificación desde joven.

“Me siento muy contento de poder ser parte de tradición, me ha tocado participar en otros papeles y sinceramente no me puedo perder este momento porque es para lo que nos preparamos durante años” relató.

A decir del hombre de 35 años, para muchos de los actores resulta motivador la indumentaria de todos los actores, de tal modo que deja de ser una representación y ven mucha realidad en ella.

Jesús comenzó a ser juzgado desde las 13:00 horas y tan sólo tres horas y media después lo crucificaron en El Cerro de la Estrella.

Para llegar a este punto tuvo que cargar una cruz durante dos kilómetros, mientras recibía latigazos a manos de dos verdugos.

Quince minutos después, y ante miles de espectadores, a Jesús lo bajaron de la cruz para regresarlo a la macroplaza Cuitláhuac y preparar su sepultura.

Por todo este trabajo, los vecinos de la demarcación presumen que este Viacrucis como el más grande de Latinoamérica, la celebración de Semana Santa en Iztapalapa, es un tradición que cientos de familias de la demarcación se toman muy en serio.

Lejos de ser un protagonismo, los nazarenos, apóstoles, vírgenes, soldados romanos y demás personajes que dan vida a esta tradición coinciden que su participación se debe a la fe católica.

Algunos forman parte de los 2 mil 500 actores como una manda personal, otros por continuar con una tradición familiar, pero todos aseguran que dan todo su empeño en esta representación.

Julián Reyes, quien ha personificado a un soldado romano desde hace 15 años, asegura que se algunos extras como él se han vuelto ‘eternos’ en el viacrucis.

“Por fortuna hoy estuvo nublado, para mí estos son los mejores días porque siento que cuando mataron a Cristo, ese día llovió, pero la verdad no me importa si acepta mucho calor, vengo con mucha fe.

“Yo estaba muy alejado de Dios, pero una vez le pedí ayuda para salir de un problema muy fuerte y él estuvo conmigo, prometí participar en todas la representaciones que pudiera y aquí he estado durante 15 años”, indicó Reyes.

Hacia las 9:00 horas decenas de personas cargaban y arrastraban cruces de 60 a 80 kilogramos algunos las llevaban de su hogar a la capilla de su barrio y otros a el Cerro de la Estrella.

Para los portadores de la cruz, este acto representa un milagro que pidieron a Jesús y el cual se les concedió de una forma favorable.

“No todos somos de Iztapalapa, yo me he encontrado gente que son de Ecatepec y viene al santuario de El Señor de la Cuevita a pedirle algún milagro y después me los he encontrado con cruz a cuestas.

” Dicen que la fe mueve montañas y nuestra fe se vuelve más grande que nuestro cansancio, es una forma de agradecer la ayuda que hemos recibido”, contó Jaime González, vecino del barrio de San José.

Esta representación es coordinada por el Comité Organizador de Semana Santa en Iztapalapa (Cossiac) conformado por ocho barrios originarios de la delegación.

De acuerdo con los organizadores, la representación se ha llevado a cabo desde 1843 después de una epidemia de cólera.

En ese entonces la gente de los ocho barrios se organizó para llevar a cabo una procesión con imágenes religiosas para después llevar a cabo la representación de la Pasión y Muerte de Cristo.

En este primer acto participaron niños y adultos que sobrevivieron a la cólera y desde entonces la han llevado a cabo de forma ininterrumpida.

De acuerdo con la jefa delegacional, Dione Anguiano, más de 12 mil servidores públicos de la delegación, así como de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) y otras dependencias vigilaron el Viacrucis.

Se estima que desde el 25 de marzo, cuando comenzó el Domingo de Ramos a la fecha han asistido más de 2 millones de asistentes. La delegación reportó saldo blanco durante la celebración.

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