En medio de la polémica generada entre diferentes sectores de la población, el próximo domingo 10 de abril la sociedad mexicana participará en un proceso histórico: La revocación o no del mandato del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Será la primera ocasión en la historia del país en que los mexicanos harán uso de una herramienta democrática, como lo es la figura de Revocación de Mandato para solicitar, a través del voto, la terminación anticipada de un presidente de la República o la continuación hasta cumplir los seis años que marca el Artículo 83 de la Constitución Política federal.

En un país que ha logrado transformaciones y avances en la actual administración federal, valdría la pena que cientos, miles o millones de mexicanos se preguntarán que sería de México si la revocación de mandato se hubiera aplicado en regímenes panistas o priistas.

Lo cierto es que la alternancia de esos partidos en la Presidencia de la República, a partir del año 2000 (Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto), aceleró la entrega del país a la iniciativa privada e intereses extranjeros con el argumento de la competencia y la modernidad del Estado Mexicano.

El debate en torno al combate a la corrupción, a la transparencia, al modelo económico y la recuperación de la soberanía en temas como la energía eléctrica siempre tendrá posiciones encontradas, por eso es importante que la ciudadanía participe en la consulta del 10 de abril pues de esa manera estará diciendo que está en contra o a favor de las políticas públicas que aplica desde el 1 de diciembre de 2018 el titular del Ejecutivo Federal.

El Instituto Nacional Electoral es el organismo encargado, conforme a la Ley de Revocación de Mandato, de organizar la consulta ciudadana para lo cual instalará casillas en todo el país a efecto de que la población acuda a marcar la respuesta de su preferencia en torno a dos preguntas.

“¿Estás de acuerdo en que a Andrés Manuel López Obrador  se le revoque el mandato por pérdida de confianza?, o ¿Que siga en la Presidencia de la República hasta terminar su periodo?”

México entrará al selecto club de países, cuyas legislaciones ya contemplan la revocación de mandato como un procedimiento por el cual los ciudadanos pueden destituir mediante el voto a algún funcionario ante de que concluya su periodo de mandato para el que fue electo. 

En Bolivia, Cuba, Ecuador, Venezuela y Taiwán ya se contempla que todas las autoridades electas puedan ser revocadas de su cargo de manera directa, mientras que en naciones como Japón, Alemania, Perú, Polonia y Estados Unidos contempla el cese anticipado del cargo a nivel local o regional.

En la Ciudad de México, la Constitución local, en su artículo 25, inciso G, establece la Revocación de Mandato, como un instrumento por el cual “las y los ciudadanos tienen derecho a solicitar la revocación del mandato de representantes electos cuando así lo demande al menos el diez por ciento de las personas inscritas en la lista nominal de electores del ámbito respectivo”.

 La Consulta sólo procederá cuando haya transcurrido al menos la mitad de la duración del cargo de representación popular de que se trate. 

El domingo 10 de abril, los mexicanos, y los habitantes de la ciudad, estaremos de fiesta pues incorporaremos en la práctica a nuestro acervo social, la figura de revocación de mandato para exigir la terminación del mandato de funcionarios públicos, así como ya tenemos figuras como el referéndum, plebiscito, consulta popular, iniciativa ciudadana en la Constitución Política de la Ciudad de México.

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