Mi impresión sobre el actual Gobierno en la Ciudad de México es que los errores se perdonan y que el tiempo hará que se nos olviden. Así ha pasado con el Sistema de Transporte Colectivo Metro, que se ha inundado, se ha quemado y ahora, hasta se derrumbó. También han caído el tren ligero, el microbús, los accidentes a los ciclistas, un largo etc. Con la actual actitud de la administración, terriblemente todo seguirá cayendo. 

La movilidad es de suma importancia para el desarrollo de la sociedad y este Gobierno no lo ve así. Es tan importante que tiene que ver con disminuir la brecha de desigualdad que nuestra sociedad tiene. Llegar de un punto a otro, ya sea por trabajo o por entretenimiento, es de vital importancia ya que en ello se gana o se pierde dinero y se gana o se pierde calidad de vida.

Hay que dimensionar a la movilidad como un factor que beneficia a varios eslabones de las nuevas ciudades incluyentes, modernas, que tienden a crear cada vez más y más convivencia de la sociedad. Es la movilidad pieza fundamental en la Ciudad de México.

Sin embargo, estos planteamientos iniciales no parecen ser de importancia para la gran CDMX, donde, si bien viene arrastrando un cúmulo de factores y de problemas en la movilidad, no se ve una clara intención de tomar el asunto como uno de los prioritarios.

Por ejemplo, no hay una visión completa de la estrategia para la Ciudad de México en la movilidad. Los esfuerzos por intentar integrar cada uno de los modos o sistemas, si es que así se pueden denominar, son nulos ya sea taxi, microbús, bicitaxi, Uber, bici, Metrobús, Metro, cablebus, trolebús,  automóviles y demás medios de movilidad, que cada integrante de la sociedad decida. ¿Es nuestra estrategia de collage, donde nadie sabe para dónde vamos? o ¿Tenemos una estrategia hacia energías limpias? ¿Hacia las bicicletas? no sabemos hacia dónde vamos, no sabemos qué esperar para el futuro.  

Parte del problema es la centralización o las oportunidades que se dan con mayor facilidad en las zonas centrales de la capital, donde puede existir hasta una sobre oferta de transporte,  que genera caos en nuestras calles y avenidas. Compiten por los mismos pasajeros tanto el Metro, como el microbús, taxi, Uber etc.

Muy diferente es en las periferias, donde la organización queda a la ocurrencia, bajo un juego de oferta y demanda, que genera oportunidad de negocio, desordenado, pero oportunidad de cubrir la movilidad “como Dios nos da a entender”. 

En párrafos anteriores comenté que la movilidad es una parte fundamental de las nuevas ciudades incluyentes, saludables, inteligentes, modernas y demás calificativos positivos que podamos encontrar. Sin embargo, pensar así en la CDMX resulta muy lejano y hasta parte de un sueño inalcanzable. Pero puede existir una ganancia a corto plazo, si hacemos de nuestra ciudad una ciudad que se pueda disfrutar caminando, encontrando a 15 o 20 minutos de caminata lugares para satisfacer las necesidades básicas del hogar.

Estas zonas suelen ser los centros de las alcaldías, que por su naturaleza atraen a los compradores. Emular este sistema, puede ser una buena opción para esta gran ciudad. Construir colonias que estratégicamente contengan zonas de abastecimiento, recreación, cultura, etc, podría generar beneficios económicos y una movilidad más saludable y limpia,  ya que puede ser caminando, en bici o transportes que no dañen el medio ambiente.  

Lo principal es que el Gobierno tome la decisión de ordenar y hacer de las opciones del transporte que hay en la ciudad un gran sistema de transporte capitalino, combinándolo con centros habitacionales incluyentes y limpios. Esto no se dará, hasta que no se conciba a la movilidad como un factor de beneficios al ser humano, a la sociedad, en su bienestar inmediato, en su paz, en su esparcimiento.  

Pero esto no sólo es responsabilidad del Gobierno. Nuestra decisión como ciudadanos de exigir diariamente un transporte seguro, digno, organizado, que disminuya su huella negativa en el medio ambiente, debe ser nuestra tarea diaria.

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