Dicen los que saben que tanto va el cántaro al agua que acaba por romperse, y en eso nunca habían estado más de acuerdo la lideresa del PRD capitalino, Nora Arias, y el todavía alcalde en la Venustiano Carranza, Julio César Moreno.

Nos cuentan Off The Record, que como dice la famosa canción de los Tigres del Norte: Ni parientes somos, Nora y Julio terminaron por reventar lo poquito que quedaba del sol azteca en la ciudad.

Resulta que después de 549 mil 321 intentos de la exdelegada en Gustavo A Madero por quedarse con las dos diputaciones locales que corresponden a Venustiano Carranza y la negativa de Julio a reconocerla como dirigente del PRD, Moreno ahora sí se va.

Nos cuentan que ya acordó con la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum entregarle la alcaldía en este proceso electoral a cambio de un espacio en su gabinete y una diputación para su hermano Israel.

El acuerdo incluye medir a Evelyn Parra como aspirante de Morena a esa alcaldía, pero todo indica que ese lugar será para Guadalupe Morales  o la marcelista Rocío Barrera, en compensación a la salida de Vidal Llerenas de Azcapotzalco.

De concretarse este acuerdo, Nora Arias debería estar más que preocupada por no garantizar nada de votos a la alianza con el PAN y PRI; sin embargo, considera la salida de Julio como su triunfo ¡WTF!

Por eso si la ven cantando: “¿Por qué voy a llorar por tu abandono? si ni parientes somos, lo mismo a mí me da…” no pregunten por qué.

De paso Julio César Moreno prácticamente le cantará la misma canción a su equipo de trabajo, que con su salida del PRD, perderá más de un 80% de la estructura que lo hizo ganar desde 2006.

Mientras tanto, dicen que a Arias y Moreno ya los han visto tararear: “Es cierto que me duele que me dejes, pero como otras veces, ya se me pasará… si antes de ti ya había tenido otros amores, que en su momento quise tanto como a ti, cuando alguien muere siempre se le mandan flores y tú ni flores vas a recibir de mí”. ¿será?

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