Pregunta capciosa: ¿cuál es la diferencia entre un viejo político, miembro de la mafia del poder y procedente de un partido político corroído, frente a un joven cuadro, con proyección y arraigo en su territorio electoral?

...si creías que al menos hay una, simplemente te equivocaste, pues el ejemplo más palpable se encuentra muy al sur de la ciudad, escondido entre nopales.

Y es que dicen por ahí que al flamante alcalde de Milpa Alta, Octavio Rivero, ya se le metió la idea de reelegirse tres años más, a pesar de su pésima y opaca gestión ¡WTF!

Nos cuentan Off The Record, que esta misma tarde hará el anuncio oficial de separarse del partido que le dio en triunfo electoral: Movimiento Ciudadano, y asumirse como el primer alcalde independiente. Pero eso sí, "afín a la doctora Claudia Sheinbaum".



La intención del alcalde, es poner a disposición de Morena, el territorio que gobierna de cara a los comicios electorales de 2021, a cambio de ser el abanderado de Morena en esa misma demarcación.

El problema, dicen los que saben, es que en sólo un año y medio Octavio Rivero ya perdió el piso; se la vive paseando y en comilonas, incluso llega a las reuniones de trabajo argumentando que está "crudo" y hasta con chela en mano.

En la lista de excesos figura la organización de su festejo de cumpleaños, donde mandó a traer 200 kilos de pollo y puso a la estructura de la alcaldía a colocar las lonas y sillas para la "fiestita" que se aventó.



Por eso no es raro escuchar a los milpaltenses cantar a todo pulmón aquella rola de Juan Gabriel: "Yo creí que eras bueno, yo que creí que eras sincero. Yo te di mi cariño ...Resultaste traicionero".

Así que si lo ven por ahí, díganle que hay más de mil que ya le pusieron el ojo para que no se pueda reelegir "por borracho y vividor, ni aunque se vista de marrón", ¡zas!

Otro que pierde el piso


Nos cuentan Off The Record, que otro que ya se mareó en el banquito, es el alcalde de Tláhuac, Raymundo Vite.


Resulta que en la temporada decembrina, y bajo un esquema de "austeridad", organizó  tremenda fiesta navideña de... uno, dos, tres; mejor dicho: ¡cuatro días! en la finca Mariela (osea... el lugar fifi de la zona).



Ahí el alcalde rifó de todo: refrigeradores, teléfonos móviles, pantallas, estufas, bocinas y hasta motonetas –por aquello de generar ingresos alternos con los mototaxis–  a cientos de trabajadores que se dieron un festín.


La molestia, dicen los que saben, es el abandono en que se encuentra la alcaldía y sus habitantes, quienes a diario viven un viacrucis para quejarse de los servicios públicos deficientes ¡ups!