Para las pequeñas constructoras cada vez es menos importante organizarles grandes festejos a sus albañiles el Día de la Santa Cruz: contratarles grupos en vivo, invitar a las familias de los constructores e invitarles las cervezas heladas, son prácticas que están cayendo en desuso. 

Incluso hacer el ritual de colocar una gran cruz en la entrada con todo y pirotecnia ya no es tan común, las cosas han cambiando, sólo en algunos lugares se pueden dar el lujo de convivir durante la comida y al termino regresar a la mezcla.

Antes, durante el 3 de mayo, se realizaban las fiestas en las obras para que así los alarifes se olvidan por un rato, de lo pesada y peligrosa que es su labor.

Durante la vista a una obra en la colonia Roma de la CDMX, vimos bailar entre las varillas y los ladrillos a estos trabajadores. Los encargados de obra trataron de consentir con lo que pudieron a sus albañiles, les invitaron una botella de tequila, dos cartones de cervezas y les dieron el medio día para que fueran temprano a casa a descansar.
“Siempre tratamos de hacerles un convivio, aunque es cierto cada vez es más difícil organizarles una gran fiesta, al menos aquí tratamos de seguir con esta tradición, aquí les damos el medio día, pero en otros lados tienen que regresar a trabajar” Fernando Sandoval, encargado de obra.

Los albañiles con las manos artesanas de la construcción.

Cada edificio construido en la Ciudad de México no sólo dependió de grandes herramientas y de sofisticadas maquinarias, durante siglos el trabajo humano es fundamental para la industria de la construcción.

El sube y baja de la graba y la arena se pueden escuchar en casi cada esquina de la colonia Roma, una de las zonas con mas edificaciones de inmuebles y de reconstrucción de condominios por el pasado sismo del 19 de septiembre. La colonia Roma seguro mantendrá ocupados laboralmente a miles de “maestros” que a diario cargan, se ensucian y se lesionan durante su jornada.

“Esto es como universidad para mí, yo aquí empecé desde abajo, como ayudante, hoy ya puedo decir que he crecido, ha sido difícil también porque me he lesionado y caído de las alturas, pero cuando veo terminado el edificio siempre digo: yo aquí trabajé”, dijo Alfredo Real quien lleva 20 años trabajando de albañil.

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