En redes sociales se han difundido imágenes de médicos y personal de salud de otros países haciendo frente a la pandemia por coronavirus Covid-19, la cual ha ya ha cobrado la vida de más de 88 mil personas en todo el mundo.

Sin embargo, los médicos y enfermeras mexicanos también están dando su mayor esfuerzo para atender a los pacientes con el nuevo virus, incluso cuando no siempre tienen las condiciones ideales para ello.

Una de ellas es la doctora Verónica Melo, quien se alista para comenzar su turno en el área de enfermedades respiratorias en la clínica 79 del Instituto Mexicano del Seguro Social en Tlalnepantla de Baz, donde a diario recibe 24 pacientes o a veces más.

Ella está en uno de los dos consultorios habilitados para recibir a las personas con síntomas de gripe, catarro, tos, fiebre y hasta quien pudieran dar positivo en Covid-19.

Dentro del mismo consultorio ella se pone su cubrebocas, cofia, bata, guantes y sus cubrecalzado, lista para atender a su primer paciente.

Entra una chica de no más 27 años de edad con un cubrebocas, tosiendo y estornudando, mientras la doctora sin titubear le pide que abra la boca para empezar auscultar, revisa la garganta, ojos, las fosas nasales, mientras el termómetro marca los 36 grados y es descartada de coronavirus.

Ha pasado el peligro, la primera de más de 20 pacientes que a diario recibe para descartar o confirmar Covid-19; en caso de ser positivo se le canaliza a la clínica 72 del Seguro Social, donde se atienden los casos confirmados.

Karla Ramírez, enfermera del IMSS,  pertenece al área de odontología y detalla que se implementó un primer filtro a la entrada de la clínica 79, y cerraron dos dos consultorios dentales para habilitar los de enfermedades respiratorias.

Ella siente incertidumbre porque no han tenido más capacitación, sólo lo esencial de cómo se comporta el virus, y hay problemas con la llegada de insumos esenciales como cubrebocas.

Karla se encuentra en la entrada del edificio de la clínica, revisa que las personas que ingresan, las observa y les hace un cuestionario para saber si tienen los síntomas de coronavirus. Ella es del primer filtro que exponen su integridad y eso le causa un poco de miedo, por lo que dejó de ver a sus padres, porque ellos son adultos mayores y teme contagiarlos.

“Obviamente he tomado las medidas necesarias con mi familia, he optado por no ver a mis padres, mis padres son personas mayores de 50 años, casi llegando a los sesenta, son diabéticos y son personas con morbilidad"

Los trabajadores de la salud reconocen en ocasiones las condiciones no son las mejores, pero aseguran que no pueden entrar en pánico; hay una emergencia de pandemia y simplemente deben protegerse para seguir cuidando a los demás.



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