La noche del 26 de mayo del año 2000, Manuel Germán Ramírez Valdovinos, de 21 años fue detenido en su casa del municipio de Acolman, en el Estado de México, por unos policías judiciales que irrumpieron en la fiesta de un año de su único hijo.

Era maestro de música en una preparatoria de Texcoco y fue acusado de asesinar a un joven de 19 años y sentenciado a 41 años de prisión, pero más tarde se supo que la supuesta víctima seguía con vida.

Su caso estuvo lleno de torturas, anomalías y violaciones al debido proceso, por lo que organizaciones de derechos humanos nacionales y extranjeras atendieron y exigieron justicia para Manuel.

Esta semana, el profesor, quien permanecía en el penal de Almoloya de Juárez, fue puesto en libertad. Vestido de guayabera blanca, el profesor cruzó la reja del penal y fue recibido por su esposa Itzel Del Carmen Perea y activistas.

21 años de injusticias

Y es que las irregularidades comenzaron desde el mismo día de su arresto. Durante tres horas los elementos policiacos lo torturaron para que confesara un homicidio que no cometió.


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En una bodega lo colgaron de unas cadenas, lo golpearon y le dieron descargas eléctricas, luego lo metieron a una tina de agua helada para que no se notaran las agresiones.

Antes de la media noche fue presentado ante el ministerio público con una confesión hecha a mano por los propios judiciales y firmada por Manuel, tras la tortura.

Durante su proceso se detectó que el cadáver de la supuesta víctima no correspondía con las especificaciones de la persona por la que se le acusaba. Aun así fue sentenciado en 2003.

En 2006, Manuel Germán logró a través de recursos jurídicos que el cadáver que se había tomado como prueba del crimen fuera exhumado. Se comprobó que no era de las características del joven que presuntamente mató, ni por tamaño, ni complexión, ni había correspondencia con la forma del cráneo; sin embargo,  los magistrados del Poder Judicial se negaron a otorgarle la libertad al profesor.

Años después, vecinos de Acolman señalaron que el hombre de 19 años, supuestamente asesinado, seguía vivo. Esporádicamente esta persona visitaba la casa de sus padres en la comunidad de Tepexpan, en Acolman.

Personas allegadas a la familia de la víctima comentaron a parientes del maestro que el joven que se hizo pasar como víctima vive en Estados Unidos y que todo el asunto fue fraguado por el papá de este sujeto, pues había cometido varios delitos y lo mejor es que lo dieran por muerto. El padre habría pagado a lo judiciales más de 150 mil pesos por atrapar a un presunto culpable del supuesto homicidio de su hijo.

En abril pasado el diputado federal de Morena, César Carrizales "El Mijis" y el activista Bryan Carlos LeBarón, entregaron todo un expediente detallado del caso de Ramírez Valdovinos y presentaron una solicitud formal de amnistía ante la Comisión Especial de Seguimiento a la Ley de Amnistía de la Legislatura estatal.

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Información de La Jornada

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