Los carretilleros de la Central de Abasto de la Ciudad de México, mejor conocidos como 'diableros', son una pieza fundamental en la operación de este gran mercado, ya que sin ellos no se podrían movilizar toneladas de productos.

Diariamente, llegan a laborar casi 10 mil de ellos, la mayoría oscila entre los 22 y los 40 años de edad, aunque también podemos ver adultos mayores que realizan este oficio desde hace más de 30 años.

Alrededor del 70%  provienen de estados como Oaxaca, Chiapas, Estado de México, Hidalgo y Michoacán, y casi todos carecen de estudios o tienen niveles muy básicos.

Llegan a la Central de Abasto prácticamente por recomendación de algún amigo o conocido que ya trabajó aquí. Saben que es una fuente de empleo para aquellos que no tiene conocimiento de otros oficios como la albañilería o similares.

Este perfil los ha hecho víctimas de estigmas sociales relacionados con adicciones o la delincuencia.


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Sin embargo, Jorge Cruz, representante del sector carretillero de la Central de Abasto, y quien ha estado en este mercado desde 1997, asegura que, en todo este periodo, los casos que vinculan a los diableros con algún delito, son muy pocos.

Reconoce que hay mucho trabajo por hacer, como un programa de credencialización, en el cual se está trabajando por primera vez de forma integral con la Coordinación General, encabezada por Marcela Villegas.

Sin embargo, señala que durante años la satanización de su sector no hace más que perjudicar la fuente de trabajo de gente humilde y honesta.

“Es gente que sólo viene a trabajar para ganarse el sustento diario, porque es gente que vive al día”, indica.


Requisitos para los carretilleros

Si bien no existe un padrón oficial, actualmente, toda persona que quiera trabajar como 'diablero' debe rentar un vehículo de trabajo autorizado conocido como diablo, en las instalaciones de la Central de Abasto.

Para ello, deben presentar documentos como INE, comprobante de domicilio y acta de nacimiento.

“Esto nos permite verlos diariamente, las condiciones en las que llegan, y tenemos documentos para saber quiénes son”, agrega Cruz.

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Además, para poder tener clientes deben ser confiables. Los clientes que más pagan son los comerciantes, ya que ellos les piden mover grandes cantidades de mercancía, lo que les permite cobrar más.

Pero la regla es clara: si los ven en estado inconveniente o no tienen referencias de otros locatarios, difícilmente tendrán trabajo.

“Considero que muchos de los ataques tienen que ver con un tema de discriminación por su condición humilde”, considera Jorge Cruz.


Esfuerzos para dignificar a los diableros

El representante del sector carretillero sabe que, como en cualquier lugar, no puede asegurar que ningún diablero incurre en conductas inapropiadas, pero hasta el momento no le han llegado de mano de las autoridades competentes ningún reporte.


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La credencialización, acompañada de acciones integrales de seguimiento, dará mayor certeza tanto al sector como a comerciantes y visitantes.

Asimismo, permitirá combatir a grupos no reconocidos y dar orden a la población flotante de carretilleros que vienen a la ciudad a trabajar por temporadas, mientras esperan la cosecha en sus pueblos.

Jorge Cruz dijo que las mesas de trabajo con la coordinación están avanzando y espera que en poco tiempo pueda arrancar el proceso. Por el momento, invitó a visitar la Central y confiar que aquellas personas que se ofrecen a cargar sus productos es gente trabajadora.

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