La política de seguridad en México (abrazos no balazos) no va a cambiar, ni siquiera luego del asesinato cometido en contra de dos sacerdotes jesuitas, quienes su único error fue brindar apoyo a un hombre que les solicito ayuda, sostuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Afirmó que sólo el pueblo es el único que puede cambiar la estrategia. No obstante, aclaró que fue electo en 2018 para cambiar el enfoque de seguridad de los gobiernos que le antecedieron.


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Consideró que la muerte de los jesuitas en la comunidad de Cerocahui, en la Sierra Tarahumara de Chihuahua, sólo refuerza su política de seguridad, pues consideró que los hechos violentos que se viven en el país son "el fruto podrido" de la política de corrupción e impunidad que se heredó desde el sexenio de Felipe Calderón.

"Al contrario, este es el camino. Todo esto es el fruto podrido de una política de corrupción, de impunidad que se implementó desde los tiempos de Felipe Calderón".



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En este tenor, pidió paciencia para que los resultados de su política de seguridad den frutos, pues no se pueden ver de un día para otro.

"No se puede arrancar de raíz de la noche a la mañana, de un día para otro, un problema que lleva años y que además se propició".


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