En el panteón de San Lorenzo Tezonco, en Iztapalapa, yacen los restos del líder del cártel de Tláhuac, Felipe de Jesús Pérez Luna, El Ojos, abatido por la Marina el 20 de julio del 2017.


El narcotraficante se encuentra en un sepulcro con cinco integrantes más de su familia, la cruz donde está escrito su nombre lleva su seudónimo, los ramos de flores son abundantes.


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La capilla donde se encuentra sepultado está escoltada por dos cruces de madera, una de ellas tiene un Cristo que fue instalado unos días después de su entierro, la segunda únicamente tiene rastros de una figura similar.


El sepulcro no es lujoso como se ha visto ocurre en los mausoleos que resguardan los restos de capos del narcotráfico en el norte del país; sin embargo, más allá del lujo, lo que no falta son las visitas frecuentes.



Sus allegados se ocupan de que el sepulcro siempre tenga flores frescas y veladoras; ahí se espera que este 20 de julio se reúnen nuevamente sus familiares, amigos y huestes para conmemorar con una fiesta el primer aniversario de su muerte.


El Ojos construyó su imperio al oriente de la ciudad de la mano con Óscar Osvaldo García, quien también era conocido como La Mano con ojos o El Compayito, quien era originario de Guasave, Sinaloa, y fue ex militar y policía federal.


Se sabe que su grupo criminal era una célula de avanzada del cártel de los Beltrán Leyva, que pretendía tener el manejo de la zona metropolitana y parte de la ciudad.






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