Miguel Ángel Félix Gallardo mejor conocido como el ‘jefe de jefes’ y el primer capo del narcotráfico en México platicó, tras 32 años preso en una cárcel de máxima seguridad de Guadalajara, sobre los cargos por los que fue acusado, mismos que negó. 

Durante una entrevista con el Noticiero de Telemundo, el exlíder rechazó haber participado o tener relación alguna con el asesinato del agente de la Administración de Control de Drogas (DEA, por sus siglas en ingles), Enrique “Kiki” Camarena. 

En la conversación compartida por el medio, se observa al también conocido como ‘Zar de la droga’  enfermo, pues mientras es transportado en una silla de ruedas, a un lado lleva consigo un tanque de oxígeno, debido a la neumonía que padece. Asimismo, señaló que está sordo y perdió la visión completamente en uno de sus ojos. 


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Además continuó negando algunas de las acusaciones que en su momento le imputaron  como la existencia del cártel de Guadalajara o conocer a supuestos socios narcotraficantes como Rafael Caro Quintero y Ernesto Fonseca alías ‘Don Neto’, así como haber mantenido relaciones con narcotraficantes colombianos.

“Soy un cadáver el cual no espera más que ser enterrado en la raíz de un árbol”, indica complementando que no espera apoyo del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Recordemos que hace aproximadamente un mes el mandatario federal mexicano informó que planea un decreto presidencial para conceder una amnistía a los presos mayores de 75 años, así como a aquellos mayores de 65 años de edad que padezcan enfermedades crónicas. 


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“No estoy buscando eso. Sé que el presidente es un hombre de buena voluntad, que está combatiendo la desigualdad social. Está dando pensiones, está dando muchas cosas y yo no le quitaría su tiempo. Yo soy un cadáver el cual no espera más que ser enterrado en la raíz de un árbol. No le estoy pidiendo nada al señor. Al contrario, ojalá y le vaya bien”, agregó respecto a AMLO.

El ‘jefe de jefes’ fue uno de los fundadores del primer cártel de drogas de Guadalajara y capturado por la policía mexicana, en ese mismo estado, en abril de 1989 y sentenciado a 40 años de prisión, de los cuales ha cumplido 32 en el penal estatal de Puente Grande, en Tonalá, Jalisco.

Un dato interesante sobre este capo es que durante su juventud formó parte de la entonces Policía Judicial Federal (PJF). 

Posteriormente fungió como escolta personal de los hijos del exgobernador de Sinaloa, Rodolfo Sánchez Celis, quien gobernó el estado en el periodo de 1963 a 1968.

Con información de Telemundo.

GLE.

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