Hace unos días, el cuerpo de un bebé fue encontrado sin vida en un contenedor de basura dentro del Centro de Reinserción Social (Cereso) de San Miguel, en Puebla.

El menor presentaba una escisión en el abdomen y las autoridades han reconocido que se trata de un niño que fue robado e ingresado al penal de manera irregular, ya que no aparece en los registros, además de que por la pandemia no hay ingreso de menores a visita.

Es por ello, que se especula que se utilizó al menor para ingresar droga al centro penitenciario.


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Pese a la gravedad del caso, hasta el momento no se ha avanzado en la investigación.

El bebé tenía 6 días de nacido y fue encontrado el pasado 10 de enero, pero fue hasta el 14 de enero que el caso fue denunciado por la Asociación Civil Reinserta.

De acuerdo con un comunicado de Reinserta, un interno del penal fuera quien notificó el hallazgo del cuerpo tras encontrarlo en los contenedores de basura del penal.

La CNDH solicitó medidas cautelares al subsecretario de Centros Penitenciarios del estado de Puebla y a la Unidad Especializada de la Fiscalía General del Estado, a fin de que se colabore con la investigación que permita esclarecer los hechos y reforzar los controles de vigilancia, revisión e ingreso en el Cereso.

El gobernador de Puebla, Miguel Barbosa, negó que su administración haya intentado ocultar el hallazgo.

"Hay que verificar quién lo trajo, cómo llegó, yo me puedo aventurar ahorita, con esta restricción de que no se permiten la entrada de bebés en estas épocas de Covid, que alguien que lo haya ingresado posiblemente haya aceptado dádivas para poder pasar. Vamos a verificar esas omisiones, dilaciones o negligencias de la autoridad que custodia, eso es lo que estamos investigando”, declaró José Félix Cerezo Vélez, director de la Comisión de Derechos Humanos en Puebla.


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