Durante dos horas 25 

militares

 observaron como cientos de personas llenaban recipientes con

gasolina Premium

que escapaba de una toma clandestina ubicada en un paraje de

Tlahuelilpan,

en

Hidalgo.



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En ese tiempo, la

patrulla militar

, que fue la primera en llegar al punto donde brotaban miles de litros de

gasolina

Premium, no hizo más que intentar disuadir a la población que se alejara; así fue hasta que el

combustible

explotó.



El brote de

gasolina

provocado por una

toma clandestina

fue registrado por los sensores de

Petróleos Mexicanos (Pemex)

a las 16:50 horas del viernes pasado, detalló el gobernador de

Hidalgo,

Omar Fayad

.



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La flecha roja indica el punto exacto en el que el ducto Tuxpan-Tula fue perforado y ocurrió la

explosión

.[/caption]



Desde ese momento, personal de

Pemex

dio aviso a la

Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena)

para que

militares

destacados en la

18va Zona Militar

acudieran al punto de la fractura y resguardaran el perímetro.



Tan sólo diez minutos después, una patrulla de 25 integrantes del

Ejército Mexicano

ya se encontraban en el punto en el que el

ducto Tuxpan-Tula

, uno de los más importantes para el abasto del occidente y centro del país, había sido fracturado.



Cuando los

militares

llegaron al punto, según detalló el secretario de la Defensa Nacional,

Luis Crescencio Sandoval

, el escape de

combustible

aún era menor y apenas se acumulaba en el punto en el que la

toma clandestina

falló y salió de control.



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Eran las 17:00 horas, habían pasado apenas diez minutos desde que

Pemex

había dado aviso del cambio de presión en la línea de

gasolina

que se conecta a 13 kilómetros desde ese lugar con la

Refinería de Tula

, también en

Hidalgo.



De acuerdo con la estrategia implementada por el Gobierno del presidente

Andrés Manuel López Obrador

, ni las fuerzas armadas, ni la Policía Federal tienen autorización para confrontar beligerantemente a la población en este tipo de hechos de

robo de combustible

.


“Las autoridades intentan persuadir a la gente de que se retire del lugar para proceder a la atención de la fuga. Sin embargo, por la presión del ducto, este suelta hidrocarburos en altas proporciones”, indicó Fayad en conferencia desde Palacio Nacional.


De acuerdo con versiones del

militar

al mando de la unidad que llegó al punto de la fuga, el chorro de

gasolina

se incrementó conforme pasaron los minutos hasta que alcanzó entre seis y siete metros de altura.



Para ese momento, según reportó el titular de la

Sedena,

entre 600 y 800 personas, presumiblemente habitantes de

Tlahuelilpan

usaban cubetas para llenar ilegalmente bidones con la

gasolina

que brotaba del ducto.


“Por la cantidad de gente que estaba llegando son obligados (los militares) a retirarse a un costado, buscan no tener una confrontación, y permanecen pendientes de lo que estaba sucediendo”, indicó Sandoval.

“Siguieron llegando pobladores con recipientes. Hay personas que se llenan la ropa de combustible”, agregó el general secretario.


Habían pasado prácticamente dos horas desde que

Pemex

detectó una presión irregular en el d

ucto Tuxpan-Tula

y cerró el fljo de combustible, desde que

25 militares

se encontraban en el punto sin capacidad de resguardar el lugar y desde que prácticamente todo el Gobierno federal, estatal y municipal conocieron de los hechos.



A las 18:50 horas, según detalló el gobernador de

Hidalgo,

ocurrió la

explosión

en la

toma clandestina

que hasta el momento provocó la muerte de 66 personas y dejó a otras 77 con heridas de distinta gravedad, entre estas siete menores de edad.


“Las llamas estaban consumiendo todo lo que había alrededor, había personas fallecidas y quemadas”, abundó Fayad.


A partir de la

explosión,

las autoridades establecieron siete grupos de trabajo para la investigación, encabezada por la

Procuraduría General de la República

y la Procuraduría General de Justicia de

Hidalgo,

apoyo a las víctimas, aseguramiento del sitio, recopilación de información, atención en hospitales y vocería.